#MuestraSyfy: de caníbales y parásitos alienígenas

Arranca la Muestra Syfy 13. El número de la mala suerte adopta una forma extraña y simpática en Gran Vía de Madrid. Una hora antes de la proyección de la película inaugural, cientos de personas rodean en una cola informe rodean casi por completo el Cine Palacio de la Prensa. No sabíamos que la Muestra Syfy contara con tantos adeptos. Pero aquí están todos sesenta minutos antes de que abran las puertas de sus tres salas, dispuestos a darlo todo. Porque el público de la Muestra, yo venía avisado, es de vivirlo muy fuerte: gritos, aplausos, risas y más gritos es lo habitual en sus sesiones más tranquis. Comemos una hamburguesa de mierda mientras ese gusano de gente avanza. Empieza la Muestra Syfy.

Leticia Dolera presenta la ganadora del último Festival de Sitges, un thriller de tensión y sonrisa incómoda, que recuerda a películas como Coherence plantear universos paralelos ni  dejarte el cerebro al revés. Parte del encanto de The Invitation es, sin duda alguna, su simpleza vista desde la distancia. Unos amigos se reúnen en una chalet de lujo de Los Ángeles después de recibir la invitación a una fiesta de una de ellos, desaparecida durante dos años. Una vez en la casa, la expareja de la desaparecida empezará a sospechar que algo no cuadra en esa noche de reencuentros.

La invitación The Invitation

A pesar de sus defectos, The Invitation es una apuesta de mínimos fresca y divertidamente malvada. Desde el minuto uno, su apuesta clara por su protagonista hará que el espectador se identifique con un punto de vista no del todo fiable: en ocasiones engañoso y en otras simplemente tronado. Pero para cuando empecemos a preguntarnos qué hemos hecho mal en nuestras deducciones, ya estaremos jugando a un juego en el que el estallido de violencia (más comedido de lo que muchos esperábamos) viene acompañado de chistes sobre la muerte y el sexo. Una distancia irónica rodeará la estancia en la que todo ocurre y todo explota. Y nosotros sonreiremos, tal vez culpablemente, mientras las cosas escapen a todo control.

Con el buen sabor de la inauguración aún en mente, nos plantamos el día siguiente en Gran Vía, dispuestos a comer algo antes de meternos cinco películas consecutivamente, ninguna de ellas planteada a priori como obra realmente interesante. Acera abajo vemos un cartel de VIPS de 2×1 así que entramos y nos sentamos pero IT’S A TRAP! Cuidado con el VIPS que en ningún sitio indica claramente que la promoción tan sólo sirve de noche y no estamos dispuestos a pagar 8€ por u maldito sándwich.

trap

Montaditos y jarra de cerveza, de toda la vida. Con un litro de cerveza en el cuerpo estamos preparados para afrontar el menú de hoy. Hay hospitales de tuberculosos de entrantes, fantasmas/zombis enamoradizos de primero, seguido de un buen plato de tribus caníbales come hippies de segundo y distopías industriales españolas de postre. Y parásitos extraterrestres rebana-cabezas para la sobremesa. Menuda mierda de símil enumerativo me acabo de cascar.

Total, que empezamos con Villmark Asylum, una secuela. Ignoramos las razones (o sustancias) que han llevado a los programadores de la Muestra Syfy a empezar el primer dia de programación dura con una secuela. Quién sabe.

Aquí, matando a una vieja loca

Aquí, matando a una vieja loca

Un grupo de científicos noruegos revisa el estado de un antiguo hospital de tuberculosos abandonado desde hace tres décadas, para proceder a su demolición en correctas circunstancias. No saben, claro, que aquello está rodeado de asesinos macabros y científicos locos. El caso es que ni un antiguo hospital de tuberculosos en el que psicópatas campan a sus anchas es suficiente para mantener en pie los noventa minutos de Villmark Asylum. La película de Pål Øie no funciona como película de terror teniendo todos los ingredientes a su alcance. Tampoco como película de supervivencia, en la que los “malos” van cargándose progresivamente a todos los protagonistas con un igualmente progresivo nerviosismo del espectador. Ni siquiera funciona como found-footage en sus intentos por mezclar formatos, más bien risibles que de una efectividad y necesidad claras. Es, hasta cierto punto, embarazoso comprobar que existe un cine de presupuesto holgado que parece considerar original repetir todos y cada uno de los clichés que rodean el subgénero del slasher y los asesinos en serie.

Pero las cosas no mejoran en la siguiente proyección. Nina Forever parece una suerte de reformulación new-age hispter de la flojísima Burying the ex de Joe Dante. Una pareja de trabajadores de un supermercado empiezan una relación, pero cada vez que intentan practicar sexo, el fantasma/zombi de la ex de él (muerta en un accidente de coche), aparece en la cama para atormentarles. Una chorrada que ofrece curiosas imágenes de sexo sanguinolentas que, si bien tienen su gracia, cansan de repetitivas. El desarrollo de Nina Forever vuelve una y otra vez sobre la reflexión a brocha gorda (gordísima) sobre la superación de la muerte de un ser querido, para ofrecer unas cuantas escenas de sexo freak inconexas y historias de amor pasadas de rosca.

Amén de los problemas con los subtítulos que retrasaron esa y todas las proyecciones restantes cuarenta minutos, que al menos nos regaló a Leticia Dolera comentando en directo Nina Forever con mucha sorna y buen humor. Gracias a ella nos reímos un buen rato en lugar de abandonar la sala. Puntazo.

Menos mal que estaba por allí Eli Roth para animar la fiesta. A Nina Forever la sigue The Green Inferno, uno de los platos fuertes del día. Pero fuerte por lo totalmente trillado de la propuesta de Roth: una comedia trash incapaz de tomarse enserio a ella misma, y con la que no paras de reír si te hace gracia como desmiembran vivo a un activista hippie. Si, habéis leído bien. The Green Inferno narra la historia de un grupo de activistas que viaja hasta la selva amazónica para parar la destrucción de una aldea de indígenas. Activistas que se verán en serios problemas cuando, después de un accidente de avión, acaben en manos de una tribu caníbal que se los irá zampando cada vez de una manera más horrible.

El gore como excusa para reírse del género, es lo que hace a The Green Inferno una película realmente efectiva: desde muertes ridículas hasta masturbaciones a un paso de la muerte o chistes de pedos mientras te comes la grasa de tu amigo al que acaban de triturar copan el avance de su historia, casi nula si se la analiza bien. La locura y al exageración llenan cada minuto, cada escena y cada decisión de su realizador que, además, se permite mantener un discurso reaccionario (ignoramos si con ironía o no) en contra del postureo del activismo y la manifestación falta de fundamento real. Algo tan políticamente incorrecto que no puede hacer más que gracia.

greeninferno

La sigue una propuesta radicalmente distinta. La sesión fuerte, la de las 22:00h estuvo reservada para una distopía española que es todo contención y disimulo de recursos. Vulcania es una película a todas luces encomiable: su apuesta por la ciencia-ficción de base lejos de la espectacularidad patria que nos regaló no hace demasiado EVA, hace difícil valorar la película del debutante en el largo José Skaf como lo que es y no como lo que representa para con nuestro cine. Cierto es que poquísimas películas de este tipo existen y se desarrollan en nuestra cinematografía, pero también que lo atrevido de su propuesta no enmascara la cantidad de defectos de base de los que Vulcania adolece.

Imposible negar que la presencia del eternamente impecable José Sacristán aporte al conjunto de actuaciones un talante superior. Pero también se complica uno la vida intentando obviar que menos él, no hay ningún personaje realmente interesante: todos cumplen meras funciones narrativas sin aportar peculiaridad ni sello a ninguno de ellos. El héroe, la dama en apuros, y el malvado con problemas para controlar su ira y su orgullo. Todos se pasean por Vulcania haciendo pesada la propuesta narrativa que recorre lugares comunes sin demasiado interés. Una pena, pues en Vulcania había potencial para hacer algo realmente interesante. Pero si se opta por la historia de sobras conocidas, poco podemos hacer.

vulcania

Pero ay, que aún quedaba una película en la primera jornada. Una bizarrada japonesa de aliens cabreados que invaden cuerpos humanos para comérselos. Menos mal. Parasyte se basa en el manga de Hitoshi Iwaaki del que se realizó una serie anime de 24 episodios que muchos califican de culto contemporáneo. Ésta es la primera parte de su más que decente traslación al cine. Una historia que empieza como relato sobre la tardo-adolescencia y la superación de los traumas habituales del género en tono de comedia, para terminar mutando en una seria película de acción y ciencia-ficción con gore elegante y dispuesto en dosis exactas, y momentos de épica ciertamente encantadoras. Tal vez sea que es la una de la madrugada y estamos todos con la guardia baja, pero Parasyte se revela como una película de lo más amena, consciente y guasona de la jornada.

Parasyte

Pero esto sigue. Quedan muchas películas por delante, serán mejor o peor, pero parece ser que dejamos atrás la jornada más dura de la 13 Muestra Syfy. Con todo, parece que The Invitation se revela como la película más sólida, sofisticada e inteligente de lo que llevamos de aventura. A ver qué sorpresas nos aguarda el sábado.

parasyte-headchomp

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