APOLOGÍA DE TO THE WONDER

Después de haber reivindicado solo películas realizadas para el consumo masivo de todos los públicos, toca el turno de hacer por fin una Apología de una obra más pequeña (en términos económicos) que igualmente merece ser recordada.

Tras ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes con la portentosa El árbol de la vida (2011), el conjunto de la crítica cinematográfica esperaba que Terrence Malick consiguiera el León de Oro al concursar en el certamen de Venecia con su siguiente film, To the wonder. Hubiese sido un logro aún mayor teniendo en cuenta que el director estadounidense hubiera cerrado con éxito su paso por los Festivales de cine más importantes del mundo, después de haber ganado la Concha de Oro en San Sebastián por Malas Tierras (1973) y el Oso de Oro en Berlín por La delgada línea roja (1998). No obstante, la última cinta estrenada del cineasta no solo no se llevó ningún premio relevante sino que sí que obtuvo un abucheo generalizado.

To-The-Wonder-DI

To the wonder sigue las características del film precedente de su director pero radicalizándolas. De este modo, el trabajo improvisado de los actores por la falta de guion y el libre montaje de cantidades ingentes de metraje se hacen más evidentes que nunca, llegando incluso a dejar fuera de la película la presencia de actores de la talla de Rachel Weisz, Jessica Chastain y Michael Shannon. Es en esta aparente ligereza en la solidez estructural de la película y en la repetición de varios tics del director (voz en off, largos segmentos musicales…) donde han visto los críticos no solo unos errores fílmicos insalvables sino incluso una parodia del propio estilo de Malick.

La película arrastra calificaciones de “pretenciosa” o “falsa poesía” desde su paso por Venecia, a pesar de que el cineasta no pone en escena otras cuestiones que las que ya expuso en El árbol de la vida que, repetimos, fue galardonada con el premio cinematográfico más prestigioso del mundo del cine. Pero mientras que en aquella película Malick indagaba y reproducía los recuerdos y sentimientos de su infancia, en la cinta que nos ocupa se centra en sus experiencias sentimentales ofreciendo una obra más íntima y, al contrario de lo que dijeron los críticos, más sencilla.

To_the_Wonder_Terrence_Malick_33

Respecto a la acusación de “inconexa” que se ha vertido sobre el film, hay señalar que lejos de ser un defecto es una de sus mayores virtudes. To the wonder consigue una perfecta combinación entre la libertad en el montaje (que se salda con numerosos errores de raccord) con la medida continuidad de las formas. El orden y la concatenación de los planos parece al mismo tiempo arbitrario y necesario. Además, existe en la pelícual una estructura clara y a la vez sutil en torno a la figura del Monte Saint-Michel, la comuna francesa a la que viaja la pareja protagonista, interpretada por Ben Affleck y Olga Kurylenko, en el momento de mayor harmonía y afinidad entre los dos. La gran peculiaridad de esta pequeña isla de la Baja Normandía es que periódicamente se ve inundada cuando sube la marea y Malick usa el motivo del agua para metaforizar el estado y la consumación de la relación entre los dos protagonistas.

vlcsnap-2013-05-13-23h14m30s208

Con todo lo dicho, y sumando la preciosa fotografía del imprescindible Emmanuel Lubezki, mención aparte merecen los actores. A pesar de la delicada interpretación de Kurylenko, que demuestra sobradamente no ser únicamente una cara bonita, el actor que realmente sorprende en la cinta es Affleck. Ampliamente denostado y convertido en el ejemplo perfecto para cuando se tiene que mencionar a un intérprete mediocre, el antiguo actor fetiche de Kevin Smith y próximo Batman cinematográfico se ha ido ganando el respeto en su profesión gracias a papeles como el de Perdida (2014) y los que encarna para sus propias películas como director. En To the wonder, Malick aprovecha sabiamente las limitaciones del actor poniéndolo en la piel de un personaje serio y adusto, oportunidad que el actor aprovecha con mucha credibilidad. Junto a los dos intérpretes mencionados está Javier Bardem encarnando a un sacerdote español, un papel que se muestra algo desencajado en el conjunto aunque menos que el de Sean Penn en la penúltima cinta del director.

Ciertamente, la progresiva abstracción narrativa del cine de Malick puede ser confundida con su posible pereza como guionista. Sin embargo, lo que sí que es incuestionable es que sigue manteniendo su sensibilidad única como autor.

POR: CARLES GÓMEZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s