NARCOS: PLATA O PLOMO

“¡Señores! Les voy a decir quién soy. Yo soy Pablo Emilio Escobar Gaviria, mis ojos están en todos lados, o sea ustedes no pueden hacer una puta sola mierda en el departamento de Antioquía sin que yo me entere. Sí, señores. No pueden mover un dedo. Un día yo voy a ser presidente de la República de Colombia. Y bien, me gano la vida haciendo negocios. Así que, pues, fresco, tranquilo. Ustedes pueden aceptar mi negocio o aceptar las consecuencias. Plata o … Plomo”.

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Fotograma de Narcos. Wagner Moura como Pablo Escobar.

Con esta frase se presenta el personaje de Pablo Escobar en el primer capítulo de la serie “Narcos”, una de las últimas apuestas de Netflix. La serie creada por Chris Brancato y con los dos primeros capítulos dirigidos por José Padilha (“Tropa de Élite”, “Robocop”) cuenta la historia del mayor capo de la droga de la historia. Su ascenso y su caída.

Pese a ser parte de la historia reciente de Colombia (el imperio del cartel de Medellín comandado por Pablo Escobar tuvo su auge en los años 80, y no culminaría hasta la muerte del conocido narco en 1993) la vida de Pablo Escobar ha sido llevada a la pantalla en contadas ocasiones. En cine destaca “Blow” protagonizada por Johnny Depp, que si bien no cuenta la historia con Escobar de protagonista, la narra a través de lo sucedido a uno de sus secuaces. En género documental sobresale “Pecados de mi Padre” donde el propio hijo del narco actúa como conductor de la historia utilizando su propia perspectiva. Y, finalmente, en la pequeña pantalla “Don Pablo, el patrón del mal” una serie de factura colombiana lo cual le da cierta ventaja respecto a la producción de Netflix.

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Cartel de la serie colombiana: “El patrón del mal”.

Razones no faltan a la hora de producir una serie a cerca de este individuo, el “patrón” como se le conocía en Colombia fue capaz de poner en jaque a toda una nación, mató a ministros, policías y a cualquiera que se le pusiera en su camino. Llegó a ser congresista de su país y a ser conocido como el Robin Hood “paisa” (término utilizado para los nacidos en la zona de Antioquía en Colombia). Ocupó el 7º lugar en la lista de hombres más ricos del mundo elaborada por la revista Forbes. Convirtió a Colombia en el país más peligroso del mundo, con más muertes por asesinato que por muerte natural. Se ofreció a pagar la deuda externa de Colombia a cambio de que no se le extraditara a los Estados Unidos…

Su rastro no se ha perdido aún, hace tres días un agricultor encontró 600 millones de dólares enterrados, como tantos otros que deben de quedar por tierras colombianas. La fortuna de un hombre que se gastaba más de 2500 dólares al mes en gomas para billetes nunca se ha terminado de calcular completamente.

Esa es parte de la historia de un individuo, la historia del patrón del mal.

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Pablo Escobar.

“Narcos” se adhiere a la estela de los seguidores de Scorsese y utiliza un estilo narrativo semejante al de “Uno de los nuestros”. En este caso el agente de la DEA Steve Murphy juega el papel de narrador imprimiéndole a la serie un estilo parecido al del documental, que se remarca aún más en las constantes imágenes y vídeos de archivo que se utilizan para desarrollar la trama e incluso para configurar la cabecera.

La serie está llena de ritmo y se centra más en contar la historia que la evolución de los personajes, documenta los hechos más que retratar a sus protagonistas. Pese a eso la gran actuación de este reparto casi coral, llena la historia de vida y de profundidad. La historia es real y los implicados en ella emanan credibilidad ¿qué más se puede pedir?

Wagner Moura en el papel de Pablo está espectacular, pero tiene un problema que no puede solucionar, es brasileño. Su acento le perjudica. “Narcos” está rodada en dos idiomas (inglés y español) y aunque el actor hable español a la perfección, al público latino le saca de la historia escuchar a este “paisa” con un acento a caballo entre el brasileño y el no-se-sabe-qué. Al resto de mortales nos puede “cantar” en alguna ocasión, pero lo tenemos más fácil para disfrutar de su interpretación y de la mayor parte de los protagonistas supuestamente colombianos: Maurice Compte (cubano), Pedro Pascal (chileno), Alberto Ammann (argentino), Luis Guzmán (puertorriqueño) y finalmente Juan Pablo Raba, que este sí que es colombiano. Todos forman un reparto magnífico salvando este detalle.

Uno de los puntos fuertes de la serie es que no hay malos ni buenos, todos están dispuestos a cruzar la línea para ganar esta particular guerra entre el narcotráfico y el gobierno colombiano junto con las agencias estadounidenses. La DEA, protagonista de esta historia, maltrata presos, ordena muertes e incumple recomendaciones de la CIA y de su propio gobierno. Pero poco a poco llega a nosotros un pequeño “tufillo”, la DEA se sobrepasa en todas sus funciones pero siempre en favor de un bien mayor, siempre luchando por cumplir su objetivo, ellos son incorruptibles y van a por todas. Van a por todas porque es la única manera de combatir a los narcos, y bien, es posible. Pero huele, y huele más cuando resulta que la propia DEA y los agentes Murphy (Boy Holbrook de “Perdida”) y Peña (Pedro Pascal, Oberyn en “Juego de Tronos”) han sido asesores de la serie.

Poco ha tardado Sebastián Marroquín, hijo de Pablo Escobar, en dejarles un pequeño recado a los de Netflix diciendo que aún está esperando a que salga alguno de los pagos que hizo su padre a la DEA con los cuales compró vía libre en rutas de contrabando a Miami.

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Steve Murphy (de rojo) posando tras una redada.

Pese a todo es una serie que no se permite el lujo de juzgar a sus personajes, de decirnos quién es bueno y quién es malo, y esa decisión se la deja al espectador. Como bien dijo Pablo: “Yo no soy un hombre rico, soy un hombre pobre con dinero”. En “Narcos” han sabido manejar esas contradicciones.

Estas son las sensaciones que nos ha dejado la primera temporada, la segunda que saldrá en 2016 y no se sabe aún si se centrará en cerrar el final abierto de la primera que gira en torno a Pablo Escobar; o narrará la historia de otro gran narco como se pensó en un principio.

Así que mi consejo si no la han visto es que vean esta gran serie, y que se adentren en la Colombia de los años 80, en la gran belleza de ese país y en el gran mal que habitaba entonces, porque como bien dice la propia serie… “Hay una razón por la que el realismo mágico nació en Colombia”.   

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Un comentario en “NARCOS: PLATA O PLOMO

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