Spike Lee se ha metido en mi consola

Hibridación, maridaje, cruze, mezcla, fusión, fundición, licuefacción, unificación, amalgama o anexión. Da igual como lo llamemos pero lo cierto es que las fronteras entre los videojuegos y el cine cada vez se difuminan más y más. Hasta Spike Lee (el nigga favorito de Tarantino) dirige videojuegos de basket.

Muy buenas, frikis del cine, las series y esas polladas que tanto nos gustan. ¿Cómo estáis? ¿Todo bien? Mierda, pido disculpas, he tenido una pequeña embolia y me he creído Youtuber por un momento. Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir.

Hoy he venido a hablaros de esa hibridación que estamos sufriendo entre el mundo de los videojuegos y el cine. A grandes rasgos, en los últimos tiempos hemos visto cómo las consolas avanzaban a pasos agigantados y sus productos nos ofrecían, cada vez más, grandes dosis de realismo. Esa es la clave, sentirlo real. Eso es algo en lo que, quizás, la industria del videojuego se ha sentido acomplejada.

No la culpo, el cine nos ha hecho vivir grandes momentos, algunos se meterían de lleno en un Top 10 de nuestras mejores vivencias (mierda, ya he vuelto a hacer lo del Youtuber, perdón). Y eso es algo que muchas compañías de videojuegos envidian. Tanto, que su principal obsesión ha sido hacer que el consumidor fuera partícipe de auténticas películas interactivas. Todo un reto, por supuesto.

No pienso extenderme en ejemplos varios, pero si echamos la vista atrás tenemos, por ejemplo, The Last Of Us, un juego con un ritmo pausado, muy contemplativo en ocasiones y con una gran cantidad de cinemáticas en las que el jugador se convierte en espectador. Lo cual es curioso, porque su objetivo parecía ser el contrario: convertir al espectador en partícipe de la historia. The Order 1886, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain o Until Dawn son ejemplos mucho más recientes. Para ello, los diseñadores se han armado con un auténtico repertorio de recursos. A las mencionadas cinemáticas, se les añaden mecánicas para que el jugador participe en ellas, los Quick Time Events: momentos en los que la cinemática se ralentiza y, en un alarde de reflejos y habilidad, tendremos que presionar los botones de nuestro mando en el momento adecuado para que la secuencia ocurra favorablemente (no os preocupéis, no necesitáis ser coreanos jugando al LoL para desenvolveros en estos eventos). O, incluso, gracias a las técnicas de captura de movimientos, algunos de los personajes que aparecen en nuestros videojuegos se parecen, sospechosamente, a actores reales.

Pero, toda esta verborrea es una mera introducción para el tema del que me apetecía hablar. Y, es que, ha habido un pequeño salto en una saga de videojuegos que sería la menos sospechosa de dar dicho salto. No voy a dar más rodeos, hemos venido aquí a hablar de NBA 2K16 y eso es lo que haremos.

nba 2k16

La nueva entrega de la saga cuenta, nada más y nada menos que con Spike Lee al timón de una de sus modalidades de juego. En MyCareer, creamos a nuestro personaje y jugamos con él, evolucionamos y llegamos a lo más alto. Pero, eso no es suficiente, al menos no para 2K. Y es que, el camino hacia la NBA no es un camino llenos de flores.

En Living Da Dream, nos encarnamos en un jugador de baloncesto en ciernes apodado Frequency Vibrations, eres la estrella de tu instituto y, con toda seguridad, irás becado a la universidad. Eres del Bronx, un barrio conflictivo, sí, pero en el que también hay gente humilde y trabajadora, como tus padres. Tienes un mejor amigo guasón y una hermana gemela que será el contrapunto perfecto a la guasonería. Hasta ahora, si me dices que es una película de Antena 3 de esas de sobremesa en vez de una de Spike Lee, me lo creo.

La historia avanza y nos mete poco a poco en el mundo de la NBA: universidades que se pelean porque juegues para ellos, representantes que aspiran a más millones de los que uno puede imaginar y el Draft. Y, para qué negarlo, uno esperaba mucho más cuando vio que en la carátula de su videojuego, además de incluir a los hermanos Gasol estaba ese Spike Lee escrito. Imaginad todos los estereotipos posibles porque los encontraréis.

nba-2k16-dream

Por un lado, tenemos la eterna lucha entre familia, amigos y gente de fuera. A ver, igual la palabra lucha es exagerada, pero nos encontramos muchas escenas en las que los diferentes mundos de nuestros protagonistas chocan: ¿Hasta qué punto nuestra hermana debe dirigir nuestros actos? ¿O nuestro representante? ¿O el dueño de nuestro primer equipo NBA? ¿Debo dejar de lado a mi amigo de la infancia sólo porque da esa imagen de vivir a nuestra costa metiéndose en líos con la policía? Quieres poder confiar en todas las personas que te rodean, pero no serías el primero ni el último en ser comido por pirañas (metafóricamente hablando). Tú sólo quieres jugar al baloncesto, partir la pana en la cancha, vamos. Pero dudas, te hacen dudar. Pero no puedes dudar de tu familia. No puedes dudar de tu novia. No puedes dudar de tu amigo. ¿Por qué vas a tener que apartar del todo tu mundo para empezar tu andanza por este mundo nuevo? ¿Por qué ese choque de mundos?

Y yo que sé, ni ellos lo saben, sólo quieren hacerte sentir esa presión, porque no todo es lo que ocurre en la pista, hay muchas cosas detrás.

Pero no es sólo eso, está la gente del barrio, a la que no ves, pero tienes constancia de lo que piensan de ti. ¿Eres uno más de ellos, orgulloso de tu lugar de pertenencia o eres una rata que cuando el éxito llama a su puerta olvida sus orígenes?

Por si fuera poco, el final de esta historia es… Pues, bueno, lo más esperado, ese final que habríamos atinado a escribir cualquiera, pero que imagino, por estar llevado a cabo por Spike Lee tiene un mérito mayor. No voy a desvelar nada, por internet podéis encontrarlo.

Al final, ese sabor agridulce no se te va de la boca. Está muy bien contar con historias así en videojuegos tan banales como los deportivos, cuyo único fin es que metas canastas. Si el objetivo es dotar de alma a un deporte que está repleto de historias increíbles, perfecto. Pero, si es simplemente por rellenar tu juego, hazlo con cosas que me complementen como jugador, no insertes escenas de media hora después de cada partido que juegue, en las que, por cierto, tu capacidad de decisión es cero, porque rompes mi ritmo. Tal vez, estemos perdiendo el norte y nos estemos olvidando de que cada formato es bueno para lo que es: no busques en una película lo que has visto en un libro y no busques en un videojuego lo que has visto en una película. O no.

spike lee NBA 2k16

Por: @Rubensebas

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