Marte, la película que la NASA quiere que veas

Los anuncios, la propaganda, las nuevas técnicas de márketing y neuromárketing evolucionan a pasos agigantados en nuestro mundo tecnológico. Y el cine, industria depredadora de todo resquicio de negocio, siempre ha sabido aprovechar las situaciones para sacar tajada. Amén de que siempre han existido películas de propaganda ligadas a una ideología política o un modelo social (en eso los americanos saben mucho), y de las toneladas de product placement que funcionan a nivel de subconsciente (en esto también), son pocos los ejemplos de películas hechas con el ánimo de vender una empresa concreta o, en este caso, una agencia gubernamental. ¿Es Marte (The Martian) un nuevo paso en el matromonio del branding americano y el cine?

Este artículo puede contener SPOILERS

Hace ya unos años que la NASA tiene problemas económicos. En el año 2009 tuvo que suspender cautelarmente los planes para vuelos espaciales a la Luna así como revisar los de exploración espacial humana espacial debido a que “el programa estadounidense de vuelos espaciales con humanos parece estar en una trayectoria insostenible” tal como advertía un informe del llamado Comité de Revisión de Vuelos Espaciales Humanos (si, existe un comité de eso). Los problemas, además, no sólo afectan a viajes humanos. Dos años después el comité de la cámara de representantes estadounidenses votó por anular, el James Webb, por falta de fondos. Y entre tantos otros proyectos, el año pasado se confirmó que peligra el nuevo diseño de programa de lanzamiento de cohetes espaciales, el Space Launch System. No es de extrañar que en época de crisis, la NASA necesite la ayuda de otras agencias espaciales. Sin embargo, de las otras dos más pimportantes del mundo, la FKA (rusa) y la CNSA (china), la NASA ya ha decidido cortar relaciones con la agencia espacial rusa. Así que si busca ayuda para proyectos comunes de gran envergadura y de cara al futuro, tendrá que limar las asperezas con China. Un acercamiento que queda muy patente en el film sin sutileza alguna: con un Deus Ex Machina de manual.

En la NASA, además, no creen en casualidades. Aunque éstas ocurran felizmente. Y es que después del anuncio de que se habían encontrado evidencias de agua líquida en Marte, Ridley Scott hizo de las suyas: ni corto ni perezoso, admitió que dirigió la película por el simple hecho de que “se la ofrecieron“. De paso confesó también que él sabía que había agua líquida en Marte “desde hacía meses“. Y todo a una semana del estreno de su película que, casualidades de la vida, va de un astronauta botánico que sobrevive en Marte plantando patatas.

“La NASA confirmó la existencia de agua líquida en Marte una semana antes del estreno de la película”

Marte y la NASA

Cierto es que el nivel de realismo científico en la película es elevadísimo, como han acertado en reconocer muchos científicos. También es cierto que, la NASA no es el Proyecto Manhattan y no nos molesta tanto que busquen nuevas formas de conseguir reconocimiento o inversores. O que Marte sea también un amable panfleto de bienvenida a futuros científicos para estudiar en sus academias o realizar intrépidos viajes galácticos con slogans del tipo: “Papá, mamá, si muero, quiero que sepáis que he muerto haciendo lo que más me gustaba, y luchando por algo mucho más grande que yo”, “Tengo que conseguir agua y cultivar alimentos en un planeta dónde no crece nada. Por suerte para mí… soy botánico”, “Me queda alimento para 51 días, así que tendré que recurrir a la ciencia para no cagarla” y“¿Cómo te quedas Neil Armstrong?”.

Pero también es cierto que de Ridley Scott esperábamos algo mejor, como ya comentamos cuando escribimos sobre Exodus. Sin embargo, Marte es una película desangelada a la que le falta inspiración y le sobra aire de encargo.

“No deberíamos juzgar una película sólo sobre su epidermis comercial pero no es su carácter publicitario lo que deja a Marte en una posición cuestionable”

Si bien no deberíamos juzgar una película sólo sobre su epidermis comercial, y sabiendo que la ideología no rebaja la solidez artística, no es su carácter publicitario lo que deja a Marte en una posición cuestionable. Es su tibieza a la hora de abordar un drama como la soledad en un planeta desconocido, su optimismo patriótico constante que aleja al espectador de sentir el nerviosismo de cada giro de guión. Son esas perseverancias en clichés y la falta de sorpresa. Una película de impecable rodaje y tremenda fotografía, que no transmite el componente emocional adecuado: más centrada en conseguir un nuevo patrocinio para una agencia gubernamental, que en hacer que el espectador sienta. Que sienta miedo por estar atrapado, que sienta emoción por ver a su protagonista sufriendo, que sienta rabia por planes de rescate frustrados, que sienta coraje por una tripulación sacrificada… y no. Una película cargada de situaciones potencialmente climáticas que, sin embargo, decide confiar en la bondad y la ciencia.

Un hombre perdido en un planeta deshabitado parecía una premisa trágica para un viaje interior de corte odiseo. Aquí Ítaca es la tierra pero no rogamos para que el camino sea largo. Poco aprenderemos para cuando volvamos a casa. Un interesante objeto de análisis de cómo un buen branding, puede frustrar también un buen producto.

Marte propaganda de la NASA

 Por: @FrancescMiro

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