Una nueva amiga: Ozon vuelve a la carga

Se habla mucho (y muy justificadamente) de lo prolífica que es la carrera de Woody Allen pero muy poco de lo mucho que se prodiga François Ozon. Evidentemente, la diferencia cualitativa e incluso histórica entre los dos cineastas es abismal y, sin embargo, el director francés lleva ya algún tiempo siguiendo casi al dedillo la máxima del genio neoyorquino de una película por año con bastante acierto, especialmente en la última etapa de su carrera. Recientemente ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián por la magnífica En la casa (2012) a la que inmediatamente le siguió la magnética Joven y bonita (2013), que cosechó cierto éxito crítico en la antepenúltima edición del Festival de Cannes.

Ahora le toca el turno a Una nueva amiga, una cinta centrada en la relación entre una joven y el viudo de su mejor amiga, que resulta tener la misma afición que Johnny Depp en Ed Wood (1994) de Tim Burton: vestirse de mujer. La situación es aún más conflictiva teniendo en cuenta que el travestido tiene una hija de pocos meses a la que la joven juró cuidar delante de su madre moribunda. Lo sensación de repugnante sorpresa ante tal descubrimiento irá convirtiéndose poco a poco en una necesidad e incluso dependencia de la compañía de esa “nueva amiga”.

una nueva amiga Anais Demoustier

El gran acierto de Una nueva amiga consiste en asumir el potencial ridículo de su historia

El director trata este planteamiento combinando un tono cómico necesario con momentos de gran intensidad dramática. Su gran acierto consiste en asumir desde el inicio el potencial ridículo de su historia y aprovecharlo para el disfrute de los espectadores. Y aunque el intermitente rechazo o aceptación de la doble personalidad del viudo por parte de la protagonista es excesivo, y la trama aprovecha descaradamente todas sus posibilidades incluso recurriendo a sueños y alucinaciones, el filme está defendido más que notablemente por unos intérpretes que superan con creces el nivel de la solvencia.

Está claro que tanto Una nueva amiga como la mayoría de los trabajos de Ozon no termina de ser perfectamente redonda, no obstante, no se le puede más que agradecer al director la frecuencia con la que estrena en el cine obras tan atrevidas y estimulantes como esta.

Una nueva amiga crítica

No se puede más que agradecer a su director la frecuencia con que estrena obras tan estimulantes como esta

Lo mejor: La convicción de Romain Duris.
Lo peor: La trama da demasiadas vueltas sobre lo mismo.

Por: Carles Gómez

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