Mortdecai y el estatus de Johnny Depp

Parece imposible hablar de Mortdecai sin señalarla como un paso más en el prolongado declive de la carrera de su protagonista. Planteada como un posible éxito de taquilla, pues adapta la primera novela de una trilogía escrita por Kyril Bonfiglioli, la cinta ha terminado resultando otro fracaso crítico y comercial para Johnny Depp, después colosales batacazos como El llanero solitario (2013) o Trascendence (2014). Sin embargo, en estos días en los que Fast & Furious 7 (2015) está convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de la historia vale la pena detenerse en averiguar si el filme en cuestión ha merecido tal varapalo. mortdecai_612x380_0

Mortdecai es un paso más en el prolongado declive de la carrera de su protagonista

La película cuenta las andanzas del excéntrico experto en arte Charles Mortdecai, a quien sus problemas fiscales le obligan a involucrarse en un misterio en torno al robo de un desconocido cuadro de Goya que podría tener la clave para encontrar una fortuna escondida por los nazis. En su peripecia, habrá de hacer frente a un agente del MI5 enamorado de su esposa, a un terrorista internacional y a una serie de violentos rusos.
Al argumento no le faltan elementos atrayentes a lo que se le suma un desfile de actores de renombre mundial como el propio protagonista, Ewan McGregor, Gwyneth Paltrow, Paul Bettany, Jeff Goldblum y Ulrich Thomsen (figura imprescindible del movimiento Dogma 95). Pero como ya pasó, y os contamos, con Las dos caras de enero (2014) y anteriormente con El consejero (2013), esta nueva mezcla de buenos ingredientes no ha terminado de cuajar.

Mortdecai-Poster-slice

El filme trata de ser deliberadamente raro pero siguiendo los recorridos rutinarios del cine de Hollywood. Termina siendo a la vez atípico y convencional, quedándose en un punto intermedio difícil de valorar pero fácil de digerir. En cuanto a la sobreactuación de Johnny Depp, centro absoluto de la función, pasa con lo mismo que con el festival de muecas de James Franco en The interview (2014), o te irrita o te parece francamente divertido. La única diferencia es que el actor fetiche de Tim Burton lleva explotando ese registro estrafalario durante muchísimo (demasiado) tiempo.

Una vez acabada la película, el espectador siente que ha pasado un rato entretenido y al mismo tiempo experimenta cierta mala conciencia por saber que ha perdido casi dos horas que podría haber invertido en una actividad mucho más valiosa. En fin, Mortdecai no es una buena película pero tampoco es un mal pasatiempo.

Lo mejor: La verdad es que distrae.
Lo peor: ¿Conseguirá Johnny Depp recuperar el estatus artístico que una vez tuvo?

Por: Carles Gómez

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