FOCUS

Hay veces que vas al cine engañándote a ti mismo. No es esa coprofagia cinéfila que defenderé siempre y que cumple su única función; esa cuya razón de ser es entretener y alimentar a un maligno demonio adicto a la basura que muchos llevamos dentro. Y al que, de tanto en tanto, le damos un capricho, llámese Kárate a muerte en Torremolinos, Zombis Nazis 2 o la última con la que Nicolas Cage paga sus facturas. Como un McDonald’s del cine, tiene que existir un cine que apetezca ver por malo, barato, y lleno de sorpresas ridículas.

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Pero no fui a ver Focus pensando en que iba a ver una mala película. Ni tan solo una película estúpida (que las hay buenísimas). Me engañé a mí mismo pensando que, a pesar de lo que me olía, no podía estar tan mal. Iba de robos y estafas, salía el (otrora) simpático Will Smith, y alguien a quien confundí (error fatal) con John Goodman en el tráiler. Me hizo gracia ver al viejo loco estrellando un coche adrede. Mea Culpa, pues no era John Goodman ni se le parecía lo más mínimo. Y bueno, también estaba la cañonísima Barbie de moda Margot Robbie por ahí. Así que pensé: como mínimo será entretenida. Pero no.

Focus está vacía, una calcomanía estilizada llena de guapos, luces, dinero, coches y un gordo simpático y friqui. Ése es el nivel. No hay nada fresco, nada que merezca la pena recordar. Aunque por sí sola, la falta de originalidad no es razón suficiente para condenar una película, no es menos cierto que en los productos hechos con plantilla o brocha gorda se espera algo que salve la ecuación: como, por ejemplo, que entretenga. Constantemente Focus va a remolque del espectador medio. Funciona detrás de él.

Pero no con el juego de la mirada de espíritu voyeur de quién descubre algo antes de que lo descubran los protagonistas de la película, un juego en el que Hitchcock era el maestro absoluto. No: es que cada giro, cada personaje y cada jugada argumental es tan evidente que sorprende su absoluta falta de miras y ambición. Igual que su subtrama familiar insulsa y sus sobreexplicaciones innecesarias.

El problema principal de Focus es que su falta de ingenio no está compensada con buenas actuaciones, ni con suficiente humor, ni con algún juego visual competente. Todo es un refrito de obviedades y tópicos que, al final, resulta bastante más indigesto que un maldito big mac orgulloso de serlo.

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Lo mejor: la escena del coche estrellado. Que está en el tráiler asi que…

Lo peor: su sobreexplicación y la relación paternofilial rancia.

Por: @FrancescMiro

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