Nightcrawler: periodistas y carroñeros

Demasiadas veces hemos oído que el periodismo al servicio de las leyes del mercado no goza de libertad. Pero no es libertad lo que el protagonista de “Nightcrwaler” busca. Es sangre. Y deberíamos tener esto claro antes de hablar de crítica a los medios de comunicación o a la prensa amarilla (término surgido, por cierto, desde los propios medio como estrategia de mercado y venta).

Si “Nightcrawler” funcionase como crítica al sensacionalismo o a los límites morales de la profesión periodística, éste sería tan evidente y descarado que haría sonrojar a cualquier persona que entendiese que el juicio de valor es mucho más eficaz cuando hace reflexionar al espectador que cuando le agasaja.

Nightcrawler-Jake-Gyllenhaal-critica

En este sentido, la película de Dan Gilroy fracasa estrepitosamente y se muestra superficial y vacua. Carente de un discurso subyacente en cada retorcido giro de la trama. Dispuesto al escándalo y manipulación del espectador que, pronto, deberá hacer un esfuerzo por darle credibilidad a lo narrado. Quién sabe si como reflejo propio del mundo en el que se mueve su argumento.

Si tuviéramos que ponernos en antecedentes podríamos pensar en la sucesión de remakes que son parada obligatoria para todo aquél que opine sobre cine y periodismo. Hablo de Un gran reportaje (Lewis Milestone, 1931) Luna Nueva (Howard Hawks, 1940) y Primera Plana (Billy Wilder, 1974). Más de cerca podría seguirla Sed de Escándalo (Mervyn LeRoy, 1931) por su retrato de como una noticia escabrosa, ni siquiera ligada a la actualidad, puede ser el arma perfecta para destrozar una vida.

Pero en realidad, si dejásemos de lado su ansia por la crítica de poco fundamento, podríamos establecer una parentela mucho más cercana a Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) por su eficacia en el retrato de un personaje marginal. Un rondador nocturno.

Más allá de la construcción de puntuales escenas de acción que recurren a la multiplicidad de pantallas para transmitir veracidad, es en su estudio de personajes en lo que, en todo caso, Nightcrawler, funciona de manera notable.

nightcrawler crítica periodistas carroñeros

La composición del personaje de Jake Gyllenhaal, desequilibrado desde la primera escena, es magnífica. Y las relaciones que éste establece con personajes también límite empujados a pisotear el concepto de moralidad por dinero, éxito o índices de audiencia, construye su entramado sólido. Amén de su acertada visión del éxito manchado de sangre.

Más allá, puede que la visión de un periodista se vea empañada por su concepción de la profesión a la que quiere dedicarse. Puede también que si el retrato del periodismo que conforma Nightcrawler, lo despojásemos del término y lo llamásemos, yo que sé… “grabaciones de muertos” la entenderíamos de otra forma. De hecho, no estaría mal. Gabriel García Márquez decía que la ética debe acompañar al periodismo como el zumbido a la mosca. Si no zumba, puede que se trate de cualquier otro carroñero.

Lo mejor: Gyllenhaal.

Lo peor: que suspenda la credibilidad del espectador tan temprano.

Por: @FrancescMiro

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