La teoría del todo

Resulta sorprendente comprobar cómo a veces es más estimulante ver una historia que no te atrae nada pero que ha despertado la atención de la crítica y el público que un relato temáticamente llamativo pero que ha pasado desapercibido. También es curioso que ocurra lo opuesto y vayas a ver, por ejemplo, el remake de Old Boy (2013) única y exclusivamente para descubrir en que ha podido fallar Spike Lee.

la teoría del todo eddie redmayne

En La teoría del todo sucede un caso aún más raro, contiene tantos temas aparentemente interesantes (el genio, la enfermedad, el romance) que ya te fatiga antes de plantearte verla. Representando la historia de Stephen y Jane Hawking, matrimonio excepcional que tuvo que afrontar la enfermedad degenerativa del célebre científico, el filme podría haberse convertido en un melodrama lacrimógeno dispuesto a apelar de manera descarada a la emoción del espectador. Afortunadamente, la cinta no se recrea en la tragedia de los protagonistas ni recurre en exceso a artimañas sensibleras.

De este modo es fácil entender porqué ha triunfado la película. Todo en ella subraya la alegría por vivir de su protagonista, desde la música sentimental hasta la fotografía diáfana. De hecho, el relato es tan luminoso que a menudo uno se pregunta si no estará haciendo un retrato excesivamente amable de los personajes y sus vidas. Esta sospecha se ve reforzada al comprobar que el guion del filme adapta la autobiografía de la propia Jane Hawking.

la teoría del todo crítica

No obstante, la nueva película del también documentalista James Marsh se acerca más a Una mente maravillosa (2001) que a La escafandra y la mariposa (2007) por lo que aquí lo que verdaderamente importa no son los experimentos formales y narrativos sino las interpretaciones de los protagonistas. Felicity Jones realiza un trabajo encantador como la esforzada esposa del famoso científico pero, por razones evidentes, es la representación de su marido en la ficción la que más destaca. El espectador no deja de sufrir en toda la película por el actor Eddie Redmayne, quien atrofia su físico de manera asombrosa llegando a recordar en algún momento la actuación de Daniel Day-Lewis en Mi pie izquierdo (1989).
Lo cierto es que para un servidor la relación de Stephen Hawking con el medio audiovisual sigue teniendo su punto álgido en sus descacharrantes apariciones en Los simpson, sin embargo, hay que reconocer que La teoría del todo ocupa dignamente el segundo puesto.

Lo mejor: Los dos actores protagonistas.

Lo peor: Es una de esas películas que sin tener ningún defecto especialmente destacable el conjunto solo es sencillamente aceptable. Aunque si hay que especificar algún fallo, la verdad es que el último minuto del filme utiliza un recurso cinematográfico de una forma que no acaba de funcionar.

Por: Carles Gómez

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