Leviatán

El pope de la iglesia del pueblo le recita a Kolya, entregado al alcohol y a la desesperación, que recuerde a Job. Le cita, pues, el versículo 41 del libro de Job que reza el nombre del ser fantástico que da nombre al film.

¿Sacarás tú al leviatán con un anzuelo,
O con una cuerda que le eches a lengua?

¿Pondrás tú una soga en sus narices,
Y horadarás con un garfio su mandíbula?

Pon tu mano sobre él;
Te acordarás de la batalla y no lo volverás a hacer.

Falsa es tu esperanza;
Pues con sólo verlo serás derribado.

Mitológicamente, el Leviatán es una bestia marina gigante creada por Dios el quinto día de la creación. Ella misma, representa las fuerzas preexistentes del caos y el poder de la naturaleza. O en otras palabras, lo incontrolable.

leviatán critica 2

A través de los siglos, la lengua lo ha entendido como algo demasiado grande para ser controlado. Algo de dimensiones tales que escapa a nuestro control y coletea violentamente a su libre albedrío. El “Leviatán” de Andrei Zvyagintsev nos habla de eso: del caos incontrolable que es el Estado ruso y de cómo viven en él los que tienen poder y los que no lo tienen.

Kolya es un humilde mecánico que ve como el alcalde del pueblo tiene intención de expropiarle el terreno sobre el que se sustenta su casa y su taller. Él decide no doblegarse y inicia un proceso judicial contra el alcalde. Esto pondrá en marcha una serie de inevitables mecanismos del funcionamiento del poder cuyas consecuencias escapan a cualquier control Tanto al de Kolya como al de nadie.

leviatan critica 3

Sirve pues “Leviatán” como un drama social que juega con el patetismo y la rendición como único camino ante unos protagonistas incesantemente castigados. Una visión ciertamente escalofriante (no falta de un humor) y solemne que recorre personajes a los que no juzga, que simplemente están ahí para vivir lo que les ha tocado.

Un notable drama de preciosa fotografía que, en ocasiones, tiene problemas para hacer avanzar su trama más allá de las dos horas, pero que recompensa con creces en su devastador tramo final.

Es posible que se le pueda acusar de forzadamente dramática, pero la acusación quedaría más que extraviada en los caminos de la naturalidad y la distancia con que los personajes transitan dicho drama. Una obra contundente que impone por su gravedad y se eleva por sus detalles. Algunos tan eficaces como una noticia de Pussy Riot en un segundo plano, mientras la narración nos lleva a contemplar el poder de la iglesia sobre la política. O ése vacío y corroído barril de crudo golpeando la costa a la deriva. Rusia como un Leviatán incapaz de controlar su poder, el de los que lo ejercen y el de los que le son sumisos.

Lo mejor: que tan desoladora historia no intente provocar la lágrima fácil.

Lo peor: algunos minutos de tedio que ralentizan el conjunto.

Por: @FrancescMiro

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