VII Festival La Cabina: el mediometraje sigue muy vivo

Cada año, un festival diferente a todos, llega en lo que a veces es este páramo cultural que llamamos Valencia. Diferente por lo que representa, diferente por lo que ofrece y diferente por lo que pretende. El Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina no tiene alfombra roja. Ni un millar de flashes copan su photocall. Poco importa: en ningún otro lugar podrás ver lo que ves aquí.

El mediometraje, ésa categoría resbaladiza que acoje los films de 30 a 60 minutos, es algo que sólo La Cabina puede ofrecer. Y lo ofrece orgulloso.  Tan común en los primeros pasos del cine como arte y hoy denostado por los circuitos comerciales cinematográficos, el mediometraje ha quedado relegado a circuitos de apoyo a industrias nacionales y medios de comunicación que no traspasan fronteras. Siete años han llevado al excelente equipo del que se ha rodeado Carlos Madrid (director del festival) hasta donde están ahora. La Filmoteca de Valencia parece ser la sede en la que La Cabina merecía estar hace tiempo. Sino desde siempre. Su personal se siente cómodo, su público bien tratado y la Sala Berlanga del edificio Rialto ofrece las condiciones adecuadas para el único festival internacional de mediometrajes al que pueden y tienen el placer de acudir.

El festival, que arrancó el viernes 6, cuenta con una Sección Oficial de 24 mediometrajes a competición. El elegido para abrir la séptima edición fue “La Nueva Vida de Lobo” decisión que controvertida por la nacionalidad de su director (Menachem Edelman-Landoi es israelí) y las acusaciones de algunos colectivos que alimentaron una polémica idéntica a la que nos encontramos en el Festival de San Sebastián.

LA NUEVA VIDA DE LOBO_2

Polémicas aparte “La nueva vida de Lobo” fue un buen comienzo de Festival. Tal vez no excelente, pues el año pasado “Korsoteoría” dejó a más de uno con la boca abierta entre la sonrisa y el espanto catártico. “La nueva vida de Lobo” cuenta la historia de un solitario hombre con una altísima concepción de si mismo, que se desborda cuando su mujer le abandona. Incapaz de relacionarse de forma normal con otras personas, este hombre caminará entre la inoperancia y la enajenación.

Ni tan graciosa ni tan tensa como pretende, “La nueva vida de Lobo” desprende patetismo y soledad. Su puesta en escena más bien mediocre se compensa con un ritmo en ascenso y una tensión bien medida y resuelta. Nada del otro mundo.

De soledad también habla “Sunny”. La soledad e impotencia de un joven que tiene que cuidar de un bebé a la vez que busca trabajo e intenta salir de su situación económica. Bajo al etiqueta de drama social, los protagonsitas de “Sunny” se muestran entregados a representar una realidad dura y delicada.

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Si bien la originalidad no es su fuerte, el juego visual con el paisaje de barrio bajo y su tono nervioso le infunden personalidad. Narrado casi como una película de acción de cámara en mano, seguimos las espaldas de un joven desesperado que se debate entre el cuidado de un hijo que le asfixia y las ansias de encontrar un presente. Un buen drama social de nervio y fuerza.

Nada que ver con el drama social pero si rebosante de originalidad, “Un alma viva” se instala desde ya entre una de mis favoritas de la Sección Oficial. Una historia de ciencia-ficción que toca desde el humor negro hasta el romanticismo freak. Una joya bizarra, divertida y auténtica.

Más allá de las particularidades de su técnica, ya que gran parte del metraje está grabado con cámara subjetiva, y cuenta con pasajes de efectos especiales bastante insólitos, se trata de una película muy partículas. “Un alma viva” narra en primera persona el (re)despertar a la vida de un cerebro mantenido con vida artificialmente. Ypsilon (así se llama el cerebro) empieza a entender lo que le envuelve y pronto aspira a más. Las limitaciones de su escaso cuerpo no son más que débiles ataduras para la imaginación de su privilegiado cerebro. Una imaginación que le hará vivir entre la ensoñación sin límites y los cristales del cubículo del laboratorio en el que está obligado a vivir.

UN ALMA VIVA_3

Estas son una pocas. Nada menos que 240 películas se han presentado al festival. Una de cada diez ha pasado la inevitable escabechina y 24 mediometrajes compiten en Valencia por llevarse la Mejor Película del único festival de carácter internacional de mediometrajes. Los espectadores, a falta de números oficiales, no paran de aumentar. Algo que se nota en lo abarrotada que estuvo la sala este pasado fin de semana. Veremos como evoluciona el festival pero a estas alturas, La Cabina ya deja claro que el formato del mediometraje sigue vivo. Muy vivo. Y lo que puede contar, puede llegar a emocionar o ser de mayor calidad que cualquier largo o corto.

Como muestra, un botón: aquí tenéis el “Megatráiler” de la VII Edición de La Cabina.

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