Rick and Morty: la quintaesencia de la improbabilidad infinita

En aquella malograda adaptación (no falta de ingenio y encanto) de “Guía del autoestopista galáctico”, la nave que llevaba a los protagonistas por el espacio se movía mediante la “Energía de la improbabilidad infinita”. Algo así como un motor que, para llevarte de un lado a otro de la galaxia te convertía en todo lo que podrías ser en otros universos paralelos. Y cuando llegabas a tu destino, muchas veces no acertaba a volverte a tu forma original, así que podías terminar convertido en una planta o un sofá parlante.

Si el motor de la probabilidad infinita lo hubiese inventado un científico borracho y profundamente misántropo seguramente todas las miradas se posarían sobre los ojos rojizos de Rick Sánchez. Y no sería de extrañar que cada dos por tres, un universo corriera el peligro de desaparecer debido a pandemia, o una paradoja espacio-temporal.

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Algo parecido ocurre en “Rick and Morty”, en la que un científico y su nieto viven mil aventuras llevando al límite el concepto de la improbabilidad infinita y haciendo que, en cada una de sus aventuras, todo lo que pueda pasar (por fantástico patético o imposible que sea) pase.

Si fuésemos Doc y Marty McFly y dibujásemos una línea en una pizarra para establecer en qué momento del tiempo y del espacio de la realidad nació “Rick and Morty” nos armaríamos un lío imposible. Como consecuencia lógica de la evolución de la nueva generación de series de animación con humor adulto, podríamos establecer una línea desde aquellos geniales especiales de Halloween de Los Simpsons. Ésta llegaría hasta un punto donde los homenajes, los guiños cinéfilos y la sátira sobre la cultura popular se eleva a arte. Encontraríamos conexiones con South Park, con los hijos bastardos de Nickelodeon, con las creaciones de Don Hertzfeldt, o de Bill Plympton, y nos perderíamos. Aunque al final llegásemos a buen puerto más actual de conexiones con “Hora de Aventuras”, “Historias corrientes”, o “Robot Chiken”.

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Indudablemente, en algún momento pasaríamos por el concepto sobre el que se fundaba Futurama. Una empresa de mensajería espacial: infinitas posibilidades de creación, diseño de personajes, y humor imposible si estuviésemos ligados a la realidad del Planeta Tierra.

Pasando por todas estas paradojas temporales descubriríamos que “Rick and Morty” es un compendio de todas ellas. Un resultado aleatorio, incomprensible, genial y disparatado de llevar hasta el final ideas a priori imposibles.

Sin límites a la imaginación y sin miedo al humor más freak “Rick and Morty” es una auténtica joya para los amantes de la animación. Pero también para los de la ciencia-ficción y los del humor absurdo. Y para los que en cada homenaje saben ver originalidad.

Una sorpresa de giros imposibles que parece escrita por aquél que formuló la teoría del mono infinito (según la cual un primate golpeando aleatoriamente un máquina de escribir ad infinitum puede terminar escribiendo obras de Shakespeare) y concebida como quintaesencia de los viajes con energía de la improbabilidad. Aunque esto signifique aceptar paseos por multiversos que no sabes dónde te llevarán, cuales serán las reglas por las que se rige cada destino o a qué especie pertenecerás cuando llegues.

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Por: @FrancescMiro

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2 comentarios en “Rick and Morty: la quintaesencia de la improbabilidad infinita

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