Macguffilms en San Sebastián: el final del festival

Se acerca el final del festival y, para sorpresa nuestra, nos damos cuenta de que aún no habíamos visto lo mejor. Sin que sepa a despedida y sin saber el palmarés, nos aventuramos hoy en alguna de las películas más sorprendentes de la 62 edición del Festival de Cine de San Sebastián. Actualizaremos ésta entrada con los premiados de esta edición, pero esto se termina. Ha sido muy grande y necesitamos hacer balance. Por lo pronto, una edición bastante equilibrada en cuanto a calidad, pero en la que no se han descubierto obras maestras. Pero ya veremos como queda nuestra visión cinéfila después de unos días de reposo.

Pero a lo que íbamos, hoy hemos visto cuatro películas, entre ellas la que para uno de los que escribe éstas crónicas, se queda como la mejor película del festival.

A mediodía, y con la barriga llena, entramos a ver algo bastante extraño. Im Keller, la última obra del director austríaco Ulrich Seidl es, como mínimo, una película desconcertante. Se trata de un documental centrado en las actividades que realizan algunas personas en la intimidad de sus sótanos. Huelga decir que algunas de estas actividades son extremadamente inusuales e incluyen habitaciones llenas de símbolos nazis, sadomasoquismo o prácticas de tiro.

Im Keller _ In the Basement (Foto película) 5578

Desconocemos el resto de la filmografía del director con lo que puede que este filme no sea su obra más chocante, aún así, Im keller es absolutamente sorprendente. Con un humor negrísimo y gran cantidad de situaciones ridículas, la película resulta una extraña y turbia diversión a expensas de la asombrosa falta de pudor de todos sus personajes.

Seguidamente, llegó a San Sebastián, “The tale of princess Kaguya”, la última película de Studio Ghibli. Una adaptación de Isao Takahata de un cuento popular japonés, hecha con tanta dedicación como delicadeza.

Preciosa fábula sobre lo que nos hace humanos, Kaguya es una película que evoluciona de manera pausada y contemplativa. El recuerdo del cine de Ozu o Mizoguchi despierta en escenas de interior con diálogos de fondo filosófico y silencios que hablan de nosotros.

Su composición y trazo acompañan de manera luminosa la sencillez de su relato. Hasta que las escenas oníricas (casi un homenaje a Los sueños de Akira Kurosawa) alzan el vuelo y demuestran porqué se ha tardado tantísimo en terminar el film.

Kaguya-hime no Monogatari _ The Tale of The Princess Kaguya (Foto película) 5894

Pareciera que tanto la última película de Miyazaki como la que ahora nos ocupa, pecan de saber demasiado a despedida. De ser, ellas mismas, conscientes de que son el legado de una carrera. Y no andamos lejos de la realidad cuando descubrimos en el documental sobre el estudio de animación nipón que vimos en este mismo festival, cómo el lento proceso de creación de Kaguya, parecía una excusa de Takahata para postergar el momento del punto y final de su carrera.

Pero la espera ha valido la pena cuando se sale de este cuento habiendo visto una de las escenas finales más bellas del cine de animación, y pensando en su calado largamente, sentado en un banco y mirando la playa de La Concha. Tal vez una de las películas más bellas del Studio Ghibli, y seguramente la mejor película de Isao Takahata.

Aire libre (Foto película) 4985Y de una de las mejores películas del festival, a otra propuesta más modesta. A pesar del convencionalismo atroz de su póster, Aire libre es una película que vale la pena ver. Tiene un guion que carece de cualquier elemento insólito u original y una fotografía bastante anodina, sin embargo, el filme nunca deja de ser interesante.

La pareja que interpretan notablemente Leonardo Sbaraglia y Celeste Cid muestra de manera muy realista el desgaste de una relación. El público contempla la erosión de unos lazos que sin saber muy bien a qué se debe evoluciona de forma imparable y natural. No obstante, lo más estimulante y polémico del filme es la violencia que existe en ese “aire libre” que respiran los protagonistas. Las discusiones entre la pareja siempre están al borde la agresión, lo que hace de la película una experiencia progresiva y positivamente incómoda.

Y despedimos casi el festival con una gran sonrisa y buen sabor de boca. “Relatos salvajes” venía de cosechar unas críticas tremendamente buenas a su paso por Cannes. Su reparto, todo lo que se decía de ella, y su buena puntuación en el premio de público, hacían presagiar una sesión de lo más destacable del festival.

Finalmente, la película de Szfirón es una divertida comedia que se desvela no tan salvaje como se vende. Sin desmerecer un reparto en forma y una composición y estructuración de los relatos que mantiene el ritmo sin apenas baches… es posible que tal consenso crítico a su alrededor esté un poco exagerado. “Relatos salvajes” no es tan diferente ni atrevida como cree

Relatos salvajes (Foto película) 6356

Al menos dos de sus seis relatos, desaparecen de la mente del espectador solapados por la calidad de otros. El de Darín y el que le sigue, tal vez los mejores, dejan buena impronta. Pero es el peligro de realizar una película episódica. A pesar de todo la chispa de los actores y la ocurrencia y contemporaneidad de su humor, la convierten en una buena y entretenida comedia. No en la mejor, ni en la más rompedora, pero tal vez la más acertada para despedir nuestro primer San Sebastián. El primero de muchos.

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