Macguffilms en San Sebastián: planear la improvisación

Como todos los días, nos levantamos pronto para coger entradas que no cuadran con los planes que teníamos hechos. Pero, a veces, los planes se tuercen y retuercen hasta dejarlos irreconocibles de la idea inicial. Eso sí, apuntados teníamos “Retorno a ítaca” y el documental sobre Ghibli “A kingdom of dreams and madness”. Al final, hoy hemos terminado viendo películas que ayer no pensábamos ver. Y no por ello, nos hemos llevado ningún disgusto. Es más, a veces, improvisar, puede salir bien.

A primera hora, la caldeada sala 1 del Trueba (alguien debería revisar el sistema de ventilación) nos acoge para enseñarnos lo nuevo de Mia Hansen-Løve: “Eden”. Es la historia de un dj de mediados de los 90 que empieza su carrera musical en salas de la escena parisina. Una suerte de “Inside Llewyn Davis” a la francesa que engancha por su suave ritmo y su aparente trivialidad. Aunque larga, el film recorre la vida y penas de un enamorado de la música, de manera hábil y sin llegar a exasperar.

Eden (Foto película) 5464

Cierto es que su aparente anclado en la actualidad hace que la película gire sobre ella misma y repita alguno de sus trucos narrativos más de una vez. Pero no menos cierto es que su banda sonora y el atractivo que se esconde en contar algo pocas veces visto (como vive la noche un dj profesional) hacen de ella una propuesta, como mínimo, interesante. Si bien los baches resultantes de la poca profundidad de su protagonista y una historia y estética repetitiva pueden cansar, sus defectos no ensombrecen demasiado el resultado final: joven, seria, emocional y muy, pero que muy musical. Y de apartado sonor tan bien escogido que, sin gustarte su estilo, querrás conocer.

Por otra parte, “Toto and his sisters”, ha resultado un documental sorprendentemente emotivo. La vida de un niño rumano de diez años que vive en un barrio marginal de Bucarest con sus hermanas, esperando a que su madre salga de la cárcel, es una premisa dramática en sí. Si a ello le sumas casi una hora de efectismo pesimista que graba una realidad dura, tanto dramatismo puede agobiar al espectador. Y, de hecho, lo hace.

A veces, no obstante, una película avanza engañando o hostigando a su espectador por una buena razón. “Toto and his sisters” cuenta con una última media hora que lo conduce hasta un final que, sin ser más optimista, se carga de belleza real. Real y tangible es que la vida terrible y marginal, rodeada de drogadicción y pobreza, existe. Que los finales felices no. Y que, a pesar de todo, la tristeza y el realismo pueden conducir a un punto bello.

Por la noche, la proyección de Regreso a Ítaca fue precedida por una simpatiquísima presentación a cargo de su director, Laurent Cantet, y su reparto. No obstante, dicho ambiente afable contrastó con la sincera amargura del filme que se exhibía.

Le película condensa una reunión de antiguos amigos cubanos, con motivo del retorno de un exiliado del país, desde el anochecer hasta el amanecer del día siguiente. Lo que empieza con los personajes cantando “Eva María se fue” de Los Pecos pronto empieza a convertirse en un intercambio de reproches, desilusiones y antiguos rencores.

Retour à Ithaque _ Return to Ithaca (Foto película) 7069

Cantet apuesta por su usual discurso formal muy directo y naturalista consiguiendo reformular la precursora Reencuentro (Lawrence Kasdan, 1983), y sus sucesivas reinterpretaciones como Los amigos de Peter (Kenneth Branagh, 1992) y Pequeñas mentiras sin importancia (Guillaume Canet, 2010), en clave de drama social. Lástima que aún situando la acción en un único espacio y calculando de manera más que notable los giros el conjunto no deje de parecer un poco “más de lo mismo”.

 

Para quién esto escribe, el documental sobre Studio Ghibli que, por fin, desvelaba los secretos del estudio, y la oportunidad de verlo, despertaban sensaciones contradictorias. Por un lado, las ganas y expectativas del documental estaban ligadas los constantes anuncios sobre la reestructuración de un estudio, próximo a su cierre. Por otro, la sensación de ver un documental que tuviera sabor a despedida me podía amargar el plato. Sin embargo “The Kingdom of dreams and madness” no resultó ni demasiado de la una ni de la otra.

Yume to kyoki no okoku _ The Kingdom of Dreams and Madness (Foto película) 5879Un acceso muy limitado a la creación de “The Tale of princess Kaguya”, reparte mal la importancia de Takahata en el sino del estudio de animación nipón. Y reduce su figura a su relación con Miyazaki. Así, a lo largo del año creativo que su directora Mami Sunada es capaz de narrar, su foco recae sobre “The Wind Rises” y la figura y proceso creativo del segundo. El ansia de descubrir más, se queda en el fan de Ghibli como una cadena que arrastras desde los títulos de crédito. Pero dentro de sus limitaciones, el documental nos descubre parte de la filosofía del director de “El viaje de Chihiro”, algunos de los conflictos internos (ésas declaraciones sobre la tiranía de la que se le acusa), e incluso los primeros y grandes atisbos de una crisis enorme de Ghibli. ¿Sabor a despedida? El futuro de Ghibli pende de un hilo, pero las respuestas para ése futuro no están en este documental. Y no obstante, hay muchas cuestiones para el aficionado que quedan desveladas. Por fin.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s