Macguffilms en San Sebastián: encuentros y desencuentros

Hemos sobrevivido al meridiano de San Sebastián. Hacemos horarios para el dia siguiente, y el que sigue al siguiente y el que sigue a éste y de pronto, tenemos la sensación de que el festival va tocando a su fin.

Pero es tan sólo una falsa percepción. Como cuando la vista de engaña. Aún quedan cuatro días de festival y muchas grandes películas por ver. “Winter Sleep” que veremos el jueves. O “The Tale of Princess Kaguya”, valen la pena el esfuerzo. El café de máquina. Las colas.

Hoy, no obstante, teníamos programada una buena sesión para cuando el sol empezaba a caer  y el frío donostiarra nos saludaba con sornisa maligna. Tres películas, una detrás de otra, en el Príncipe 7. Y un poco de tiempo para visitar el Museo San Telmo y descubrirnos paseando por lo que fuese un convento dominico en el siglo XVI al lado de un John Malkovich y su bastón. Después de la sorpresa de encontrarnos al actor, que había venido a presentar “Casanova Variations” en la S.O. y “The John Malkovich Paradox” en Zabaltegi, entramos a nuestra primera sesión: “Still the water”.

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Su directora, Naomi Kawase, venía a presentar la película pero debido a una huelga, su avión no pudo llegar a tiempo. Así que sin presentación, nos sumergimos en las playas que bañan los paisajes de su película.

En la isla de Amami, en Japón, dos jóvenes estudiantes se enfrentan a sus desafíos emocionales. Enamorados el uno del otro, tienen que lidiar con sus propios demonios para poder amarse. Ella, se enfrenta a la inminente muerte de su madre. Él, no acepta que la suya esté separada de su padre y con ligues continuos.

Es cierto que retratar los traumas de la adolescencia no es facil. Pero si se hace con convencimiento y actitud no altiva respecto a la edad y el entendimiento de las limitaciones de tus personajes, se puede hacer de buena manera. Kawase, no obstante, patina en el tratamiento infantil que otorga a los dos jóvenes enamorados. Repitiendo frases de manual y narrando la ingenuidad de los protagonistas sin llegar a enfrentar sus miedos como lo harían personajes de carne y hueso. Siendo así, el interés de la película reside en su cuidada ambientación isleña y atractiva, y puntuales  escenas de belleza y emoción ciertamente indudables.

Futatsume no mado _ Still the Water   (Foto película) 5160

La siguiente película, Pasolini, la esperábamos con interés aunque con cierto temor. Si bien es cierto que no había conseguido una recepción unánimemente positiva en el pasado Festival de Venecia, era la primera vez en mucho tiempo que Abel Ferrara lograba impresionar a la crítica. Pero la máxima espectación que causaba esta sesión era el hecho de que fuera dedicada a uno de los directores italianos más respetados y desafiantes de la historia, Pier Paolo Pasolini.

El filme mezcla la reconstrucción de los últimos instantes de su vida con evocaciones de algunos de sus relatos, tal y como se hacía, de manera más radical, en Mishima: una vida en cuatro capítulos (Paul Schrader, 1985). Si bien hay elementos en este biopic que consiguen mantener el interés durante toda la proyección (la presencia magnética de Willem Dafoe, la selección musical, la propia historia de Pasolini), el filme da la sensación de que lo más provocador que encuentra el cineasta neoyorquino en su protagonista sea su vida (homo)sexual.

En definitiva, la película solo satisfará plenamente a aquellos con un gran conocimiento de la figura (no de la obra) de Pasolini, y puede que incluso a estos espectadores les parezca que Ferrara no hace justícia al genio italiano.

Pasolini (Foto película) 5640

Finalizamos el día con la última película dirigida por el actor Mathieu Amalric, La chambre bleue. Basada en una novela de Georges Simenon, creador del célebre comisario Jules Maigret, el filme narra la historia de un hombre de familia adúltero al que se le acusa de un delito del que en principio no sabemos nada. Esta falta se irá descubriendo a través de una intrincada conjugación entre flashbacks e interrogatorios.

A favor de la película debe destacarse el buen hacer de todos los actores y el hecho de que todos los planos que aparecen en pantalla están tan detalladamente pulidos como piezas de orfebrería. Sin embargo, el buen pulso con el que se lleva la historia no impide que ésta deje de ser abusivamente convencional.

La chambre bleue _ The Blue Room (Foto película) 6219

Mañana, “Eden”, Keler, más Keler, Viviane Amsalem, lo nuevo de Laurent Cantet, y el misterioso documental sobre Ghibli.

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