Macguffilms en San Sebastián: de asesinatos, robots y sonrisas

Segundo día en el 62 Festival de San Sebastián, ya nos vamos haciendo al ritmo de las sesiones, al de las ruedas de prensa… y sigue siendo una auténtica locura. Pero nosotros somos de tomarnos la locura como nuestra cara B. Y la tratamos con paseos por el río y cervezas Keler. Alguna risa y buen tiempo.

Así que como el sufrir no es parte de nuestra filosofía, hasta la sesión de “Balck Coal, Thin Ice”, estuvimos disfrutando de San Sebastián y reponiendo fuerzas después de un viaje duro. Con el sol, la cabeza aún en las vistas de la concha, entramos en el principal para ver a la ganadora del Oso de Oro en la pasada edición del festival de Berlín. No sabíamos lo que nos esperaba dentro. A priori un thriller chino frío y distante como lo era “A touch of Sin”.

Bai ri yan huo - Black Coal, Thin Ice (Foto película) 6168

Pues bien, al poco de apagarse las luces, nos vamos dando cuenta de que el film no va por esos derroteros. Una fotografía saturada y llena de colores consigue crear introducirnos en un estado de irrealidad, que sin embargo destila realismo. Y pronto surgen los toques del absurdo al más puro estilo Roy Andersson. Cargada de un particularísimo sentido del humor negro y mano torcida para el juego sin sentido, Yinan Diao consigue que la credibilidad importe poco.

La extravagancia de sus situaciones nos acerca a un fino hilo que sostiene la paciencia y el entendimiento del espectador. Pero, sin prisa, Diao llega a un lugar casi onírico donde el crimen importa poco, donde la muerte no importa demasiado más que al que muere y donde sigue la vida, sin cesar. Una síntesis perfecta llevada al extremo en un escena final que combina los fuegos artificiales, juegos de niños y confesiones de asesinato.

Cierto es que la relación entre el hombre y la mujer protagonistas es tan tirante y resbaladiza que patina hasta quebrarse. Pero no menos cierto también, que la arriesgada mano de su director, se esfuerza por equilibrar el absurdo con toques de realidad tan física que mancha. Y consigue, al final, crear más de una escena memorable que la encumbran como una obra orgullosa de ser diferente y de romper las expectativas de su espectador. Ahora bien, de ahí a recibir un galardón que competía con la enorme y importante presencia de “Boyhood”, hay un buen trecho.

Y del thriller absurdo con toques de realidad a la ciencia-ficción patria de coproducción. Hablamos de “Autómata” que tuvo su pase justo después del de la anterior en el Teatro Principal de Donostia. Una película futurista que, sin pretensiones de originalidad ni posteridad, se entretiene en algún hallazgo visual muy, muy logrado.

Autómata carga todo su peso sobre un Banderas que, aún asustando el espectador con sus escenas de máxima desesperación, resulta bueno y para nada cargante. Se acusa a Banderas de excesivo protagonismo, pero como su personaje consigue que alguna de sus reacciones no sea tan previsible, podemos dejarle que absorba la cámara sin agobiar.

img_19636

Al final, encontraremos una película entretenida que nos cuenta un “Yo, robot” alternativo con bastante ritmo. Y que sobretodo, se esfuerza en un apartado visual que destaca por su economización del paisaje  de western y desértico, y por la personalidad que destilan cada uno de los robots que la pueblan. Encomiable intento que se aventura en un género que parece proscrito en nuestro país.

img_19634

En los Príncipe nos esperaba nuestra última película. No solo de la “Sección oficial” y de las tentadoras pero espinosas “Perlas” vive Zinemaldia.

“Eastern promises” es una retrospectiva que analiza casi sociológicamente el cine de la europa del este desde la caída del Muro de Berlín. De ella descubrimos “12:08 Al este de Bucarest”, divertida comedia rumana del 2006. Su director, Conreliu Porumboiu, nos habla de la “retransmisión” de un programa de debate sobre la caída de Ceaucescu a los 16 años de la revolución.

Con ella, nos acerca una lúcida reflexión sobre como construimos el pasado, visiones particulares que nunca cuadran en conjunto. ¿Quién decide como fueron las cosas? ¿Quién nos cuenta la historia? La historia, como la revolución, se vive desde dentro. Con un humor blanco ciertamente simpático, descubrimos que cada uno de sus personajes vivieron una “historia de la revolución rumana” diferente, y ninguno de ellos, estará en los libros. Pero no por ello han de ser olvidados.

A por el tercer día, domingo día de nuestro señor, vendremos con “The Drop”, y con la nueva película de Susan Bier: “A second Chance”.

Anuncios

Un comentario en “Macguffilms en San Sebastián: de asesinatos, robots y sonrisas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s