#AtlantidaFilmFest: sesión de terapia familiar

El Atlántida Film Festival se presta a que uno se monte su propio festival, él sólo, con su portátil y su HDMI encendido a la tele. Tus horarios, tus preferencias y tus gustos se imponen a las limitaciones propias de los festivales. Pero ha habido en el catálogo algunas películas que podías haber vist con toda la familiar, e incluso haber aprendido de ellas algo bueno.

La primera, habla del poder de las tradiciones familiares (aunque sea para pronunciar un discurso en el brindis de una boda) y de la importancia de escuchar a tus mayores, aunque a veces lo hagas más por ellos que por ti. En la segunda, los lazos familiares entre los personajes se vuelven débiles y se hace fuerte la relación entre un niño rebelde y alborotador y una niñera emigrante obligada a comprenderlo y a cuidarlo. La familia es hacerse y construirse. Claro que no la eliges tú, pero eliges quién te elige.

Toastmaster

Alek es un inquieto “cineasta” y blogger amateur que un día decide visitar a su tío Kapriel. De éste sabe más bien poco: sabe que su madre no quiere que vaya a su boda. A poco que investiga, Alek va descubriendo que quizás su tío fue una de las personas más importantes de la mafia armenia. Pero eso a tu tío no le importa; Kapriel quiere enseñar a Alek a ser un Toastmaster, un maestro del brindis.

TOASTMATER low res02

Boadella construye en su primer film una historia costumbrista con algún toque de humor no demasiado agresivo y con más facilidad para la sonrisa que para la carcajada. De la mano de Alek y su cámara (con a la colaboración de su pequeña hermanastra) descubrimos quién es Kapriel y que intenta esconder. Pero pronto este objetivo se tuerce y el film se convierte en una modestísima odisea familiar que prefiere hablar de tradición y de respeto a las raíces, antes que de misterios y viejas heridas familiares.

Aún algo falta de suficiente impulso como para crear situaciones de mínimo conflicto, tensión o carcajada, Boadella parece más preocupado por otros menesteres menos cinéfilos. Y así, “Toastmaster” se presenta, en un ejercicio de síntesis final digna de honores, como un solemne brindis pronunciado ante un público familiar.

Podíais haberla visto aquí.

Ilo Ilo

Más cerca de la tierna intimidad de Kore-eda que de la atmósfera de drama familiar de Ozu, Anthony Chen firma en Ilo Ilo una estupenda oda a la infancia. Pero no a la infancia de “Like Father, Like Son” o de otras semejantes, a una infancia en la que los castigos públicos, la violencia en las aulas, o la incomunicación paternofilial está a la orden del día.

Y es que Ilo Ilo sigue a Jiale, un niño con problemas que tiene el peor expediente de su colegio gracias a su actitud violenta. Y a Teresa, una mujer joven que, obligada a emigrar de Filipinas, encuentra trabajo como en la familia del niño. Ambos, que al principio no se entenderán, crearán vínculos que harán que el niño abra su corazón y entienda los problemas que causa y que la sirvienta aprenda a educar en la amistad y el cariño en lugar de con el castigo.

ILO ILO

Un drama bien interpretado y dirigido con buena mano para captar situaciones íntimas de belleza inesperada, y situaciones de dureza y dramatismo previsible. Un estupendo aviso a aquellas familias que delegan su responsabilidad educativa en terceros. Pero también un ejercicio de comprensión intergeneracional entre desconocidos. De ése tipo de desconocidos con los que convives, y de ése tipo con los que te entiendes, sin saber muy bien porqué.

Podíais haberla visto aquí.

 

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