#AtlantidaFilmFest: sesión adolescente

Nuestra sesión muestra dos caras de la misma moneda. La figura del adolescente ha madurado a la fuerza en nuestro cine actual con series como Skins o Girls y películas como Ventajas de ser un marginado y The Spectacular Now, tiene un particular retrato en el Atlántida Film Festival.

Una habla el vacío de jóvenes que lo tienen todo pero necesitan huir hacia tierras salvajes para sentirse cmpletos. La otra de pre-adolescentes que no tienen nada y que se enfrentan a lo salvaje del mundo industrial. En ambas sus protagonistas son jóvenes jugando a ser adultos. La consecuencias de éste juego son, como siempre, o traumáticas o enriquecedoras. No hay término medio cuando se vive en un mundo salvaje sin estar preparado.

The Kings of Summer

La búsqueda de lo salvaje como vía de escape para un mundo asfixiante es un tema repetido ya infinidad de veces. Y a pesar de todo, el misterio que entraña la naturaleza nos encandila una y otra vez con la misma historia. Y es que “The kings of summer” cuenta la misma historia de siempre: tres jóvenes se escapan a un frondoso bosque para vivir en libertad y “lejos del mundanal ruido”, y en él no sólo descubrirán los amargos frutos de la convivencia, sino la verdadera naturaleza de ellos mismos.

KINGS OF SUMMERLo que sorprende de “The kings of summer” es la frescura con que se narran la historia de siempre. Una falta de complejos por la no-innovación en su argumento que la lleva a vivir con naturalidad los altibajos de su trama. La ópera prima de Jordan Vogt-Roberts sorprende por su capacidad de extraer lo mejor de sus personajes en repetidas ocasiones, en especial de ese excelente secundario que es el joven Biaggio (Moises Arias). Y por su uso, nunca cansino, de una slow-motion tan efectiva como melancólica.

Un film que no tiene problemas en dibujar una sonrisa en el rostro del joven que sabe que sus “problemas” no son dramas insuperables. Que no huye de su humor afable y bienintencionado destilando simpatía a raudales y sin empalagar. Un buen film que no pretende innovar, sino hacerte querer echarte al monte y bailar alrededor de una hoguera a ritmo de Lee Scratch Perry o Vance Joy.

Puedes verla aquí.

The Selfish Giant

El cuento en el que se basa muy libremente el film de Clio Barnard (El gigante egoísta de Oscar Wilde) es una fábula de cómo el requisito fundamental para disfrutar de la felicidad es compartirla. El durísimo drama que este film transmite es, en cambio, una reflexión sobre la desgracia de ser pobre y ser niño en la Gran Bretaña contemporánea.

Lejos del existencialismo de “Kes” pero cerca del espíritu crítico de Loach, “The selfish giant” se mueve entre la crítica feroz y la bofetada a la inerte figura del espejo de una sociedad con problemas. Y lo hace con suficiente conocimiento para sumergirse en diferentes capas: el problema en la educación, la alienación de padres demasiado metidos en sus problemas, la amistad como defensa del débil… THE SELFISH GIANT

El gigante egoísta de este drama es la sociedad industrializada (esa enorme central nuclear) que deja jugar en su jardín a niños que no saben que lo son. Doloroso y necesario drama que utiliza la infancia como vehículo para hablar de una sociedad enferma y de uno adultos que no buscan ninguna cura.

Puedes ver el film aquí.

 

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