El consejero

En esencia, el cine negro no es más que la experimentación del pecado. Sus raíces van más allá de asesinos o mafias y buscan hombres corrientes a los que llevar a situaciones límite que, en ocasiones, pueden insuflar dudas morales en el espectador. Hombres que, por una razón u otra, deciden asomarse al mundo de la delincuencia. Un mundo para el que, muchas veces no están bien El_consejero-881697724-largepreparados.

Michael Fassbender interpreta a un abogado que, para hacer frente a ingentes deudas, decide hacer un trato con un traficante mejicano (espléndido Javier Bardem). La casualidad, o la fatalidad, pondrán  al abogado entre la espada y la pared, y entonces, descubrirá como es el mundo en el que ha entrado. Y como de difícil es salir de él.

De una historia simple, casi inexistente durante gran parte del relato, su guionista se propone una meta igual de simple: sugerir multiplicidad de conceptos latentes en su obra como novelista. Haciendo, de paso, una colección de tópicos del neo-noir de los setenta y ochenta con un toque entre picante y grotesco. Y es que “El consejero” es puro Cormac McCarthy. Poco hay de Ridley Scott, más allá de la estética funcional y aséptica, imprimido en un relato al servicio de su guion.

“El Consejero” pues, es un ejercicio de cine negro que sigue el natural descenso a los infiernos de un hombre que descubre cuán débil es su fortaleza. Un digno film que no consigue desasirse de un hándicap propio: el buen funcionamiento de una serie de escenas no viene necesariamente acompañado de un empaque que las una con sencillez y naturalidad. El mayor error es su propia naturaleza consciente de la genialidad de contadas escenas que, sin embargo, no producen en el espectador, una solución de conjunto.

La creación de tensión a golpe de diálogo surge y permanece sin llegar a desasirse de su carácter anecdótico ya sea por demasiado cómico o por demasiado perverso. Así, perdura en la mente del espectador como una colección de escenas y diálogos más o menos rocambolescos sin fuerza como conjunto.El_consejero-181556943-large

Y aun así, McCarthy consigue superar su aparente vacuidad  mediante una confianza ciega en unos personajes, que, si bien pueden parecer más o menos creíbles, no dejan de plasmar un excelente circo lúgubre y risueño a partes iguales. Un reparto cuyo conjunto no busca la verosimilitud, sino la fisicidad de un mundo que se rige por sus propias reglas.

Desde la debilidad del género masculino ante el poder de una mujer abierta de piernas, hasta la crudeza de saberse vivo y con ganas de morir ante un dvd cuyo contenido jamás veremos. Entre escenas memorables o perfectamente risibles se erige un producto particular por su imperfección y por la impecable ejecución de ésta.

Lo mejor: Bardem. Ésa extraña escena de ¿sexo? en el coche.

Lo peor: Su débil trama infunda su carácter de película “colección de escenas”.

Por: @FrancescMiro

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2 comentarios en “El consejero

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