Macguffilms en #Sitges2013: El último día o como vivir la melancolía

Si ayer os hablábamos de la experiencia de conocer a un animador tan particular como Bill Plymton… hoy empezamos el día con una Masterclass suya. Una auténtica maravilla.

Plymton comienza su clase confesando cuál es su pasión, que le empuja a crea lo que crea y como: “Lo que más me gusta de dibujar es Bill Plympton Your Facereírme. Reírme del mundo, de los humanos y de sus acciones, caricaturizarnos”. Por el corto que le dio la fama, versaba sobre la caricatura de una cara: “Your face”. “Gracias a éste corto me di a conocer… y alcancé la fama con una estupidez… pero… ¿Qué es el humor si no estupideces?” cuenta Plymton. S Gracias al éxito de “Your Face”, Plymton se percató de que se podía vivir de la animación, aunque fuera con sus más y sus menos. Pero con los años, nos dice con una sonrisa “te das cuenta de que son mayores los disgustos… pero no te importa si te gusta lo que haces. Yo soy capaz de levantarme a las 5 y estar dibujando hasta las diez de la noche…  ¡e irme a la cama feliz!”.

Y es que Plymton es un apasionado de su trabajo, pero también un guardián celoso de su libertad creativa. “Si acudes a un gran estudio, o un gran estudio acude a ti, como en mi caso, las ofertas serán muy tentadoras… pero tendrán un reverso oscuro. Disney me puso una vez un millón de dólares encima de la mesa y me dijo que me quería para un film… pero para un film suyo, no mío… me querían para ser un dibujante explotado. Pero ¿qué renuncias a crear si entras en una fábrica de crear dinero y no talento?”. Él lo tiene claro “Sé que pueda parecer raro que traiga mis dvd detrás de mí, pero sé quién soy. Y ahora estoy trabajando con Matt Groening, porqué me dio total libertad. Como se la dio a Bansky o a Del Toro. En cambio Hollywood quiere hacer films por ordenador, o films infantiles, o films adultos idiotizados… y sin libertad ara sus creadores”.

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De libertad, libertad tampoco habla. Pero habla de flanes, Y dioses. ¿Qué cosas, no?

Estamos hablando de “Dragon Ball Battle of Gods”, la nueva película de animación de la celebérrima serie de animación, de la que están de más las explicaciones. Se trata de un film que se desarrolla posterior a la saga de Bu pero anterior al nacimiento de Pan y los hechos narrados en Dragon Ball GT. En ella, Bills (un Dios de la destrucción), se despierta de una larga siesta y, como Dios que es, se pone al corriente de todo lo acontecido en los 39 años que lleva durmiendo. Es entonces cuando se entera de que Freezer fue vencido por un Sayajin llamado Goku… y decide visitarlo para probar su potencial.

Se trata de un film simple y tonto que, a pesar de lo que pueda parecer, cae simpático por su recuperación de cierto espíritu de comedia Dragon-Ball-Z-Battle-of-Gods-Poster(antológico) de la serie original. Y es que, a pesar de saber lo que vas a ver, y de no sorprender en absolutamente nada, se esfuerza por entretener… a todo el público. Porque consta de alguna traiciones que podrían parecer horrendas a los fans acérrimos (que son legión), y con pocos guiños al mismo (aunque la aparición de Pilaf sea desternillante).

Pero Goku forma parte de nuestra infancia. Y como tal,  se merece alguna que otra revisión cuando pasen los años. Para volver a vivir aquello que vivías cuando eras un enano y hacías el Kame-hame-ha en la escuela. Y es que es un film tremendamente comercial que, si sirve para volver a ver a Goku y compañía en pantalla grande,  bienvenido sea… aunque se trate de una chorrada.

Ya de infancias sigue la cosa cuando entramos a ver la sesión sorpresa de este año. Se cumplen 30 años del estreno de “Star Wars: El retorno del Jedi” y el festival de Sitges ha querido rendirle homenaje. Y ha estrenado una versión en el auditori, remasterizada y presentada por Phenomena.

Al entrar ya se nota cuál será la tónica de la sesión. Los fans corren y sortean mil y un obstáculos para pillar un buen asiento. Los padres llevan cogidos de la mano a sus hijos, ansiosos por inculcarles los valores de la fuerza que ellos han visto en versiones recicladas. La gente grita, está feliz.

jedi

Al sentarnos, llega la sorpresa. La pantalla está apagada. Las luces de la sala también. Y un silencio absoluto lleno de expectación invade el ambiente. Y de repente suena la marcha imperial: Una tropa de clones empieza a desfilar por el auditori iluminados por un foco y mil flashes. Ahí alguien vestido de  Obi-Wan. Ahí un tío disparando al público cuál Bobba Fett…

Ángel Sala y el director de Phenomena presentan el film, se apagan las luces y empieza la proyección. Y nosotros volvemos al mundo de Star Wars como nunca lo habíamos hecho.

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