Macguffilms en #Sitges2013: De caníbales, sueños y pesadillas

Si empezaseis el día con un buen café cargado, una tostada con mermelada de tomate casera y un zumo de naranja, puede, y sólo puede, que la visión de ir a ver un film sobre canibalismo… no sea lo que más os apetezca.

Pero os equivocaréis si el film que se proyectase fuese “We are What We are”. Puesto que no estamos ante otra película de género conWe_Are_What_We_Are-699216159-large poco argumento, poco oficio y mucha sangre. Qué va, eso está muy lejos del remake que Jim Mickle ha hecho de la ópera prima del mexicano Jorge Michel Grau.

“We are What We are” nos cuenta la historia de una familia cuya figura maternal muere de una extraña enfermedad. Una enfermedad que acosa a la familia desde hace generaciones. Y de un ritual, que también se practica desde hace mucho tiempo, y que puede salvar a la familia de dicha enfermedad. Un ritual sangriento que tendrá sus consecuencias en la comunidad.

A pesar de que el film de Mickle pueda dar una imagen de sí distorsionada, “We are What We are” es un film diferente dentro del género del terror y también del thriller familiar. Cómo si de un “Déjame Entrar” gore se tratase, Mickle consigue crear una visión poética alrededor de un acto terrible. Y lo consigue mediande elementos cásicos tratados con mucho cuidado: su fotografía, sus parajes mojados, sus personajes aislados e incapaces de comunicarse, su constante tormenta… elementos que añaden dramatismo a un film de atmósfera fría y calculada crueldad.

Es, tal vez, por su calculada intensidad que su desliz final, toda una concesión a los fans del género,  pueda hacer chirriar una máquina que en conjunto tenía bastante bien colocados todos sus engranajes.12-we_are_what_we_are_US_remake-726x248-1

Y de deslices finales a finales tristes. Porque Hollywood no es sólo la tierra de las grandes producciones y los grandes éxitos de la historia del cine. Debajo de la colina del cartel se esconde un cementerio de  proyectos y grandes sueños, enterrados a base de jugarretas propias de una industria inmensa y deshumanizada.

Persistence_of_Vision-940875963-largeSobre una de éstas tumbas cinéfilas, se basa el documental “Persistence of Vision”.

En el año 1964, el animador Richard Williams vislumbró lo que había de ser su obra maestra: el film de animación “El ladrón de Bagdad”. Un enorme film de animación que pretendía hacer avanzar la animación tradicional tanto técnica como artísticamente. Un sueño que immune a la realidad y que anidó en la mente de Williams con tal fuerza, que cuando el destino le dijo una y otra vez que lo dejase… él no pudo hacerlo.

Se trataba de un film cuyas aspiraciones iban más allá de un estreno, Williams estaba convencido de que aquél film pasaría a la historia, y su visión duró 28 años de su carrera… para al final extinguirse.

Buscando financiación una y otra vez después de que el tesorero de “Richard Williams Animation” desapareciese con un desfalco económico debajo del brazo, después de que Warner les pusiera plazos imposibles de cumplir e incluso después de que Disney copiase su idea y hasta el diseño de sus personajes para realizar “Aladdin”. Después de todo, Williams seguía queriendo realizar su obra. Hizo peligrar su compañía, explotó a sus trabajadores, consiguió enemistarse con medio Hollywood, y perder a su mujer y sus hijos… por la visión de una película revolucionaria.

Y es que “Persistence of Vision” es la historia de un fracaso. Y a su vez, la historia de la madurez de un creador único (aquél del que surgió la genial “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”) incapaz de renunciar a un sueño imposible. Una gran historia que contar. Una de ésas que muere antes de ver la luz y cuyo fantasma aún sobrevuela el cementerio de sueños rotos que, en muchas ocasiones, ha sido Hollywood.

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Y de sueños rotos a sueños perturbadores. Y es que “Borgman” casi parece un plácido sueño disfrazado de pesadilla. Un sueño sobre una serie de hombres y mujeres misteriosas que vagan por el mundo, alterándolo imperceptiblemente.Borgman-320156360-large

El último film de Alex van Warmerdam narra (si se puede decir así) la historia de un misterioso hombre surgido del bosque y con aspecto de vagabundo. Un hombre que, gracias a su inteligencia, conseguirá entrar por la puerta de la casa de una familia rica… y conseguirá transformarla a su medida.

Jugando con el surrealismo más elegante, Warmerdam consigue que la atmósfera de irrealidad se torne tangible y plausible. Una extraña y oscura fantasía. Cargada de humor negro y constantes y sutiles golpes de efecto, que hacen avanzar una historia en apariencia tedia, pero cuyo fondo no para de moverse.

Abstracta en su fondo, e imprecisa en sus objetivos, “Borgman” engrandece cuando su espectador, se percata de que sin entender del todo lo que está pasando, está tan hipnotizado por la figura de su protagonista, como la famila a la que transformará. Un notable ejercicio de autoría personal, valiente y diferente por parte de Warmerdam que este año ha recibido el “Premi Màquina del Temps Sitges 2013”.

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