¿Qué es una buena película?

El cine es un arte particular. Es un arte de masas. Y como tal, las corrientes de opinión sobre él, también son masivas. Es por eso que el arte cinematográfico es un arte sobre el que cualquiera se atreve a enunciar un juicio de valor crítico creyéndose experimentado. Cuando uno sale de una galería de arte contemporáneo, sin saber muy bien qué ha visto, no enuncia (publica) su opinión porque se  descubre inepto en la materia. En cambio cuando uno sale de la sala del cine comenta con los demás qué le ha parecido la película, a quién la recomendaría y porqué y, en definitiva, si es o no una buena película.

Esta pregunta, suscitada en una época en la que la irrupción de internet ha permitido que la crítica cinematográfica especializada sea sustituida por la multitudinaria opinión personal y no profesional, se nos plantea más extraña que nunca. ¿Se entiende por buena película la que alcanza el consenso público como tal? Hoy en día, depende: Al mismo tiempo que ha cambiado el modo de opinar y hacer que dicha opinión llegue a un público, ha cambiado el modo de entender e informarse sobre qué es una buena película. ¿Es una buena película aquella que ha gustado a los bloggers que sigo? ¿Es una buena película aquella que se encuentra en la lista de IMDb? ¿Aquella que ha superado el 7,5 en Filmaffinity? ¿O aquella que goza de aceptación común en Rottentomatoes?

Antes de intentar dilucidar la respuesta a tan grande pregunta me atrevo a escribir sobre lo más obvio: El gusto es subjetivo. ¿Que a qué me refiero? Pues a que el acto de ver una película transmite en cada espectador una serie de sensaciones diferentes al resto. Unos recordarán una serie de películas que a otros les parecerán completamente olvidables. Y no significa esto que caigo en ése cliché de decir que sólo son buenas películas aquellas que pasan a la historia. La percepción y entendimiento de cada film es intransferible. Subjetiva u objetivamente, un espectador profesional (un crítico), un cinéfilo, un aficionado, un mitómano, un espectador común y un gato siamés negro, verán el mismo film de manera diferente aun coincidiendo en sus valoraciones.

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Por un lado, el film entendido como una evasión momentánea, puede ser visto como “bueno” si cumple su función: Un film de terror que asusta, un film de aventuras que entretiene, un thriller que te mantiene pegado a la butaca… Por otro, el film entendido como arte será analizado técnica, estructural, compositiva, fotográfica, argumental o metafísicamente… Y dará absolutamente igual, puesto que sólo lo entenderemos como nosotros, nosotros mismos.

Y sin embargo existirá un consenso generalizado de si la película que tú acabas de ver es o no una buena película.

Aunque nunca haya existido un consenso sobre qué es lo que hace que una película sea buena, se podrían, osadamente, establecer una serie de criterios que ejemplificarían la opinión más aceptada de lo que significaría la “buena película” que todos tenemos en mente y nadie sabe describir. Mucho menos yo.

Por eso cuestionaré cada uno de los criterios que enuncio, porque un servidor no está seguro de nada y lo único que pretende es entretener o hacer reflexionar. ¿Cómo el cine?

Una buena película debería gustar. Esto, que parece obvio, es bastante difícil de explicar y sostener. Según este criterio, aquellas películas que fueran un éxito serían buenas según puesto que el consenso mayoritario (el no especializado, el público general, el que alimenta la industria) así las entendería. Y así les daría su voto a favor. Este criterio se mostraría (en principio) independiente a la crítica especializada pero sería básico para entender la función del cine como tal. La película que hiciese taquilla, que recogiera premios y a su vez impactase al público e hiciese que éste la recomendase sería una buena película.

Es demasiado evidente que la historia del cine (y de cualquier otro arte) nos ha demostrado ya que una película denostada por el público de su época puede convertirse décadas después en una obra maestra. Así pues, este criterio sería sólo sostenible ligado al entendimiento contemporáneo del film. Es más, sería muy, muy curioso investigar cómo los críticos especializados recibieron dichos films (hoy obras maestras) para entender la volátil huella histórica de la crítica. Cada película es hija de su tiempo. Cada crítico también.

Una buena película debería estar técnicamente bien realizada. Por esto entendemos aquellas películas que exigen un trabajo técnico superior a la media, en pos de una investigación profunda de la imagen y de lo que ésta puede conseguir. Es decir, aquella que utilice como un arma bien afilada las posibilidades del lenguaje audiovisual. Así, aquella que tenga travellings espectaculares, giros de cámara imposibles o composiciones fotográficas imponentes puede no transmitir al espectador lo que se pretende. Esto produce imágenes confusas, incompletas o que irriten al espectador sacándole de la historia y volviéndole a sentar en la butaca.

Para un espectador no demasiado avezado el movimiento Dogma puede resultar extraño e incomprensible. Y esto no significa necesariamente que aquellos “pirados” que no querían iluminación artificial y no utilizaban steadicams, fueran a producir malas películas.

Una buena película debería trascender de la pantalla a la realidad. Así, podríamos entender que una película que, mediante su intencionalidad y eficacia, hubiese cambiado la realidad contemporánea de los que la viesen, justificaría que en mayor o menor medida fuese bien considerada. Una película con repercusión social cambia la realidad que la envuelve y hace que no la consideremos estrictamente por su valor cinéfilo. Si nos hace pensar, si hace que descubramos un problema real del que nunca nos habíamos percatado… la valoraremos y entenderemos de un modo diferente.

Y esto puede ser muy peligroso puesto que excluiría aquellos films que no cultivasen al espectador pero transmitiesen en él una serie de emociones que cualquier otro arte no conseguiría. Además, los films “sociales” o films “denuncia” son tan hijos de una industria manufacturera como los films de James Cameron. Y esto produce que a menudo, el mensaje que se quiera transmitir desaparezca dentro del mecanismo de una industria masificada.

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Así pues, ¿sería una buena película cualquiera que superase alguno de éstos criterios? Lo ideal sería que cumpliese los tres: que gustase, que estuviese bien hecha y que cultivase. Pero esto limitaría el modo de entender un arte tan libre como la mente de cualquier persona. Puesto que no existe un consenso sobre “Qué es una buena película”, intentar arrojar luz a un pozo infinito es inútil. Existe un concepto de “buena película” aceptado por una mayoría silenciosa que no sabe describirlo. Y otro en cada uno de los espectadores de un film. Si éste no sabe definirlo o delimitarlo es porque la naturaleza del concepto en sí no lo permite en tanto que cualquier arte y cualquier manera de hacerlo y comprenderlo es libre e indescriptible.

Por: @FrancescMiro

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