Las brujas de Zugarramurdi

Un akelarre en el cine español

Álex de la Iglesia ha representado siempre un cine español bizarro y sin complejos. Su figura, ha trascendido la de director convirtiéndose en un personaje indispensable para entender la situación contemporánea de nuestro cine. Y nuestro (su) cine vive una situación particular.Las_brujas_de_Zugarramurdi-817727435-large

Con su última película, “La chispa de la vida”, Álex de la Iglesia consiguió descolocar a un público que había etiquetado su cine. Con mejores o peores críticas, aquella significaba el contrapunto más comedido (si existiese ese término en su filmografía) e íntimo de su director después de la locura de “Balada triste de trompeta”.

Pues bien, ahora de la Iglesia ha vuelto sobre sus pasos.  Ha echado la vista atrás de manera sabia y, haciendo un macabro estudio de sus raíces, ha extraído el esperpento, el ánimo por la destrucción y gen de la comedia bestia mezclándolo todo (cómo si de una poción de brujas se tratase) en un cazo en el que se hierve “Las brujas de Zugarramurdi”.

El nuevo film de Álex de la Iglesia se estructura en dos fases argumentales diferenciadas en tono pero complementadas entre sí: Un inicio lleno de acción y comedia (que arranca con una escena de atraco original, rápida y divertidamente grotesca) que da paso a una fase de road movie en la que conocemos a los tres personajes protagonistas y sus problemas. Ésta nos lleva rápidamente a adentrarnos de lleno en una segunda fase pesadillesca llena de ritos satánicos, brujas y antropofagia más propia de su director.

Ambas partes se ensamblan gracias a un esquema “descenso a los infiernos” particular y a un humor negro impregnado no tan sólo en sus personajes (y sus diálogos) si no en un meticuloso conocimiento del poder visual cómico.

Si bien su segunda fase entra en una espiral caótica de presentación de personajes secundarios que puede marear; todos y cada uno de ellos disponen de sus escenas clave en pos del lucimiento de un reparto en estado de gracia. Des de las brujas más antológicas de Terele Pávez y Carmen Maura hasta las cotorras travestidas de Areces y Segura.foto-terele-pavez-y-mario-casas-en-las-brujas-de-zugarramurdi-847

Y es que, a pesar de que la apertura de subtramas (sobre todo la floja historia de los policías interpretados por Secun de la Rosa y Pepón Nieto) llega en un tenso momento en el que al espectador le interesa poco. A pesar de que la apoteósica y alargada escena final pierde clímax por un desarrollo poco seguro de sí mismo. A pesar de la extraña escena final, tras un fundido en negro de lo más absurdo.

A pesar de todo “Las brujas de Zugarramurdi” transpira el sello de un director esforzado en firmar con personalidad cada escena. Y es que no se trata de una obra cumbre de su director, pero sí una de las más divertidas comedias

Lo mejor: La escena del atraco en Sol.

Lo peor: El clímax final se torna confuso y abigarrado.

Por: @FrancescMiro

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