Behind The Candelabra

Behind_The_Candelabra-279651779-largeCuando el espectador asiste a una función de teatro, suele reconocer a actores que trasladan su registro a personajes concretos. Así, vemos a actores haciendo de tal o tal personaje sin conseguir que nos olvidemos de dicho actor y nos enamoremos del personaje que interpreta. Así vemos (por poner un ejemplo al azar) a Johnny Depp haciendo de “Tonto” en “El llanero solitario” y no nos sorprende lo más mínimo.

A pesar de todo, a veces (y sólo a veces) topamos con actores que transmutan su piel en un personaje. Que, de repente, consiguen que te olvides de quiénes son en realidad, de sus desmanes con la prensa, de sus casamientos y divorcios o incluso de sus cánceres de garganta provocados por practicar sexo oral.

Michael Douglas lo consigue a través de un papel que le viene como dedo en el anillo.

Behind the candelabra” está basada en una novela de Scott Thorson (personaje al que da vida Matt Damon) y narra la relación entre éste y el músico Liberace (Douglas). Después de un concierto en Las Vegas, Scott, un joven de Milwaukee, consigue entrar en el camerino de una estrella del espectáculo: Liberace. Un hombre excesivo en lo personal y en lo público que, desde el primer momento, verá algo en Scott.

Steven Soderbergh es uno de los directores más activos del Hollywood reciente. Desde el año 2000 ha estrenado 21 películas de tan variada temática que es difícil reconocer su firma en según qué proyectos. Y aun así, nada le impide trabajar a un ritmo envidiable y conseguir más de un producto sólido y siempre con algo recordable.

Y es que, si “Behind the candelabra” se recuerda por algo será gracias a  Michael Douglas. En un momento delicado de su trayectoria (después de haber superado una enfermedad mediatizada hasta la saciedad) Douglas decide transmutarse en un músico secretamente homosexual que vive los mejores y peores años de su carrera en una suerte de tour de force contra su propia realidad.

Su actuación, lejos del esperpento cómodo que sugería el papel, es sin duda lo más reseñable de un film que, por otra parte, resbala en otros aspectos, tal vez más esenciales en un film.

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A pesar de la solvente actuación de Matt Damon, su personaje no consigue hacernos olvidar a Matt Damon. Tal vez debido a que la actuación de Douglas proyecta una sombra a la que no consigue hacer frente.

A su vez, el film lucha contra un sentido del ritmo patoso más propio de telefilms de menos factura. Tampoco su vertiente emocional cuenta con golpes de efecto: ni sorprende, ni llega al espectador. Su retrato, además, está plagado de los clichés de un biopic más cómodo de lo que, en principio, su temática hacía prever. Y por último sus personajes, más allá de Douglas, encarnan todos los estereotipos homosexuales hollywoodienses habidos y por haber.

Un film interesante en tanto en cuanto quede visto como un telefilm de narrativa y desarrollo de segunda con actores y producción de primera.

Lo mejor: Douglas.

Lo peor: su falta, casi parece que intencionada, de pretensiones inventivas.

Por: @FrancescMiro

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Un comentario en “Behind The Candelabra

  1. En lo personal, Damon hizo una excelente actuación. Considero que HBO hizo una excelente elección en producirla, porque es más que una película de temática gay, es una reflexión de la sociedad, y por qué no, una historia de amor.

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