“Mud”: Barro y adolescencia

Los viajes iniciáticos, tanto en la literatura como en el cine, funcionan porque cruzan historias extraordinarias o aventureras con pasajes de la vida a los que nos sentimos prematuramente conectados. Todos nos hemos enfrentado al primer beso (ése que siempre dura más de lo esperado y menos de lo deseado), hemos robado algo sintiéndonos falsamente culpables, nos hemos peleado con quién no debíamos y hemos crecido mientras lo Mud-723972853-largehacíamos.

De ahí que clásicos salidos de la pluma de Twain o Stevenson nos provocasen muchas sensaciones mientras nos contaban algo que, aparentemente, nunca nos podía pasar. Y sin embargo, de la mano de Huckleberry Finn aprendíamos que entender los problemas adultos no era necesario porque éramos niños. Y como niños podíamos hacer grandes cosas de las que los adultos no eran capaces.

De ahí parte “Mud”, la nueva película de Jeff Nichols, que narra la historia de Ellis (Tye Sheridan) un joven que, junto a su amigo Neckbone, descubre a Mud, (Matthew McConaughey) un fugitivo escondido en una isla del Missisipi. Mud huye de la ley pero espera poder reunirse con su novia Juniper (Reese Witherspoon). Ellis decidirá ayudar a Mud a volver a verla aunque ello le lleve a meterse en algún problema.

“Mud” es un film completo y equilibrado que sigue la pauta de aventura adolescente con tintes de drama. Aceptando su naturaleza “Mud” consigue ir más allá de su pauta inicial y trazar un marco argumental en el que se entrelazan historias adultas y adolescentes de manera plausible. Sus dos protagonistas no acaparan más historia que la necesaria para dejar sitio a personajes secundarios con fondo y forma. Su guión, escrito por el propio Nichols, se muestra capaz de realizar un retrato de la vida rural particular sin dejar tiempo a los tedios narrativos.

Una cuidadísima puesta en escena y una sobria fotografía consiguen que “Mud” sea un modélico ejercicio de ambientación del que deberían aprender muchos films actuales. “Bestias del sur salvaje” o incluso aquella fallida pero interesante “Todos tenemos un plan” supieron captar que el paisaje hace la historia. La complementa, la transforma y marca el carácter de sus protagonistas.

Protagonistas bastante corales, por otra parte. Tye Sheridan y Jacob Lofland, los dos preadolescentes que descubren a Mud, cumplen de sobra con su cometido contagian esa idea de amistad que no se transmite con palabras. Mención aparte para, por supuesto, Matthew McConaughey, que parece haber encontrado otro agente que lo alejara del peligroso camino de pelis como ésta. Y que apunta muchas maneras en el tráiler de Buyers Dallas Club.

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“Mud” es, en definitiva, una notable oda al significado de la amistad y el amor. Valores universales a la idea personal de los cuales nos toca enfrentarnos a todos. Buen relato que, como las buenas novelas de aventuras juveniles clásicas, cuenta hechos extraordinarios (conocer a un exconvicto perseguido por matones y policías) para hablarnos de hechos cotidianos (el drama familiar, el primer amor…). Todo ello compuesto de una manera elegantemente sucia  y compacta en la que caben muchas historias que no son más que una. La de Mud. La de todos.

Lo mejor: Su ambientación y su contenido dramatismo. McConaughey y sus rituales supersticiosos.

Lo peor: A algunos les puede parecer que su desenlace, en parte, esté edulcorado. A algunos.

Por: @FrancescMiro

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