De farra con James Franco (AKA: Juerga hasta el fin)

Anoche me fui de fiesta con James Franco…y me gustó. (No es la primera vez) Quédense con eso, damas, caballeros y otras bestias, porque es el mejor resumen que podrán leer de ‘Juerga hasta el fin’. Sí, me gustó. Lo puedo volver a repetir, me gustó. ¿Que por qué? Joder, pues está claro, ¿no? Bueno, será mejor ir por partes.juerga-hasta-el-fin-cartel-1

Como ya sabréis (y sino para eso estamos, para informar, culturizar y amenizar), esta película está planteada de una manera curiosa, algo a lo que Hollywood no nos tiene acostumbrados y es a ver a los actores haciendo de ellos mismos. Vale, sí, eso es un cameo, por lo que técnicamente esta película podría ser un cameo de 107 minutos. Pero es que no es así y eso uno lo sabe. Porque delante de las cámaras todos hacen un papel, aunque sea el de ellos mismos. Pero no deja de ser curioso. Al menos, los actores tienen poco que preparar y dan rienda suelta a su talento natural (el que lo tenga), y eso a veces se agradece.

 

De este modo tenemos a infinidad de caras conocidas como James Franco, Seth Rogen, Michael Cera, Emma Watson, Jonah Hill…y otros tantos rostros. Seguramente, todos estos actores interpretando otros papeles no causarían el mismo efecto que sí produce el hacer de ellos mismos. Y es que, uno cuando va al cine y se centra en unos personajes y una trama se mantiene concentrado; pero cuando ve a estos famosos haciendo de ellos mismos no puede evitar pensar cosas como “anda este me suena de tal” o “¿quién coño es este?” y acabas realizando un completo ejercicio de memoria cinematográfica en busca de un recuerdo de esas personas en otras películas. Porque sabes que son famosos, sino no estarían en casa de James Franco de fiesta. Y entre todos logran un algo especial, no sé cómo llamarlo, podría ser carisma o simplemente una gran capacidad para empatizar con el espectador.

Partiendo de aquí, la película es una grata sorpresa. ¿Es una típica comedia americana sobre fiestas? Sí, en un principio sí. Pero eso es lo que buscas. ¿Acaba siendo un desmadre de dimensiones estratosféricas? Por supuesto, para eso te has sentado en la butaca a verla. ¿Y cómo eso puede ser una sorpresa? Porque el cine a veces tiene estas cosas, esperas una cosa y acabas recibiendo mucho más. Porque aquí se da mucho más de lo que esperas, y eso te provoca siempre un sentimiento grato. Y quien dude de esto, lo tiene bien fácil: mire usted un tráiler y vaya al cine. Si le ofrece más de lo que prometía, está de suerte, no ha sido timado como otras películas cuyos spots te la destripan y le quitan el encanto. Y sí, eso hoy en día se agradece bastante.

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Querido amigo y lector, le voy a ser franco (a estas alturas, los juegos de palabras no vienen mal), todos sabemos que en el cine hay de todo. Hay películas que desde el primer segundo están llamadas a ser clásicos. Otras, en cambio, son un bodrio incluso antes de empezar, cuando pasan los tráilers de películas mejores. También hay películas con las que compartes un gran rato, aunque caigan en el olvido eclipsadas por los otros dos tipos.

Esta película es de estas últimas. Cumple con su firme propósito de entretener y de causar la risa del espectador a cada escena que pasa, cumple con creces. Bien es cierto que no pasará a la historia como la mejor comedia de la historia, ni mucho menos. Pero tampoco pasará a la historia por ser la peor. A veces, en el punto intermedio está la virtud. No pretender ser algo más de lo que eres, pero sin parecer peor de lo que eres. Esa es una de las claves de la película que, sí, es una puta gamberrada (y perdón por emplear un vocabulario tan soez habiendo palabras mejores que gamberrada), pero una gamberrada que mola. Y, ojo, una cosa es decir que una peli es buena (como ‘El club de la lucha’) o que es mala (sí, como ‘El motorista fantasma’), y otra bien diferente es decir que mola, porque te podrá parecer buena o mala, pero si me dices que no mola, oye, pues allá tú. Yo me quedo bien a gusto con mi fiesta con apocalipsis incluido (y mucho mejor que los de Roland Emmerich).

Lo mejor: Esa sensación al final de la película de “me he reído por encima de mis posibilidades y me han dado mucho más de lo que prometían”.

Lo peor: Seguramente por la inexperiencia tras las cámaras de Evan Goldberg y Seth Rogen parece que la película se alarga más de lo que debiera, 90 minutos habrían bastado.

Por: @RubenSebas

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